|
|
|
EL MOSAICO
Agustín García envía una carta que titula Atrapados en Basurto. «No se trata de una película. Es la realidad». Y él y su esposa, los protagonistas. Marchaban de vacaciones en autobús, y cogieron un tren de FEVE para ir de su localidad, Aranguren, a la Termibus de Bilbao. Como en su estación no hay expendedoras de billetes y a lo largo del viaje no pasó ningún revisor que se lo emitiera, intentaron sacar los títulos al llegar a su destino, para abrir con ellos las barreras de la canceladora y salir. «Pero la máquina no funcionaba. Sólo tragaba monedas. Por más que presionábamos el botón de alarma, no venía nadie. El jefe de estación no estaba. ¿Qué hacer? ¿Dar patadas y romper la puerta? No había manera de salir y el tiempo pasaba. Al final, una persona nos dejó su pase para liberarnos de las malditas barreras. Nos costó más de 20 euros, entre lo que se tragó la máquina y lo que le abonamos al chico, cuando, a nosotros, pensionistas, nos habría costado un euro a cada uno». .
Aritz Anda, estudiante, está «muy enfadado con el alcalde de Llodio porque no deja realizar concentraciones de motos ni el rally de Malcuartu».
|
|
|
|
|
|
| |
| |
|
|
|