Alavesistas de todas las condiciones y edades, accionistas, abonados o simples seguidores del equipo de su tierra desafiaron ayer al frío y la lluvia y se echaron a las calles de Vitoria para protestar contra Dmitry Piterman y pedirle que renuncie a la presidencia de una entidad que la sienten como suya. Miles de personas -más de 4.000, según los convocantes- aceptaron con su presencia y denuncia la llamada de las peñas del Alavés. Habló la afición esta vez. Sin precedentes en la octogenaria existencia albiazul, la movilización pasa a los anales de un club que ha vivido de todo, aunque lo de ayer sea tan histórico como otros de sus muchos pasajes.
La marcha, bajo el lema 'Alavés gara, Dmitry kanpora' -'Somos el Alavés, Dmitry fuera'-, arrancó a las cuatro de la tarde desde la plaza de la Virgen Blanca con un contingente de seguidores ataviados con camisetas, bufandas, gorros, paraguas, banderas y carteles de denuncia contra el presidente ucraniano. A medida que la manifestación, que discurrió por General Loma, General Álava, Becerro de Bengoa, Luis Heintz, Madre Vedruna, Avenida Gasteiz y Portal de Castilla, avanzaba hacia Mendizorroza fueron incorporándose aficionados hasta confluir en el paseo de Cervantes, donde la marea albiazul se hizo única y solidaria camino del estadio.
Si inesperada y desbordante resultó la acogida de la hinchada del Alavés a la concentración popular propuesta por las peñas, multitudinaria y contundente se mostró la respuesta de los espectadores al acceso a las gradas diez minutos después de iniciado el partido.
Graderío despoblado
La imagen de un graderío despoblado, casi desértico, con los jugadores en el campo sin el aliento del público -salvo el de los setecientos racinguistas-, castigó con dureza la soberbia de Piterman, sentado en el banquillo al lado de Mario Luna. En torno a 10.000 personas se agolparon en los vomitorios de las tribunas o apuraron el café y el puro mientras se consumía el tiempo de protesta. Cuando pasó, tomaron sus asientos de forma ordenada y siguieron el juego como cualquier otra tarde.
Durante los cincuenta minutos que duró la marcha previa hacia Mendizorroza se dejaron oír todo tipo de cánticos, a prueba de imaginación y otros ofensivos, de rechazo al máximo accionista: 'Dmitry escoria, fuera de Vitoria', 'Piterman kanpora', 'Aquí está, ésta es la afición del Alavés', 'Piterpan, borracho y subnormal' o 'Dmitry quédate sin respiración'.
Gritos contra Antón
Pancartas con lemas como 'Franco, Piterman sois la misma mierda' o '12.000 borrachos y subnormales por un mismo fin, Dmitry kanpora' y panfletos del presidente con pose dictatorial acompañaron a los manifestantes en su caminar hacia el campo de fútbol.
El momento más crispado y tenso se produjo cuando la marcha de seguidores enfiló la Avenida Gasteiz. Fue entonces cuando desviaron su denuncia hacia Gonzalo Antón, quien vendió la entidad a Piterman, contra el que gritaron 'pesetero'. Tres dotaciones de la Ertzaintza custodiaban el restaurante Zaldiaran para evitar ataques. La manifestación llegó a su destino sin incidentes.
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