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Lunes, 27 de febrero de 2006
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DEPORTES
FÚTBOL
El Madrid se desploma en Mallorca
La indolencia del conjunto de López Caro permite a los locales remontar el partido y salir del descenso tras dos triunfos consecutivos con Manzano
DESOLACIÓN. Raúl y Michel Salgado muestran su resignación tras el segundo gol local. / EFE
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MALLORCA 2 - REAL MADRID 1
Mallorca: Prats, Cortés, Ballesteros, Nunes, Navarro, Jonás, Basinas, Doni, Tuni (Campano, min. 78), Pisculichi (Farinós, min. 87) y Arango (Okubo, min. 92).

Real Madrid : Casillas, Cicinho, Sergio Ramos, Raúl Bravo, Roberto Carlos, Gravesen, Beckham (Salgado, min. 63), Zidane, Baptista (Raúl, min. 65), Robinho (Cassano, min. 77) y Ronaldo.

Goles: 0-1. M. 31. Sergio Ramos; 1-1. M. 52. Pisculichi; 2-1. M. 79. Arango.

Árbitro: Iturralde González (Col. Vasco). Mostró amarilla a Gravesen, Zidane, Sergio Ramos -se pierde el derbi contra el Atlético-, Jonás, Tuni, Doni y Navarro.

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La indolencia y la falta de fútbol de un Real Madrid sin alma, sin fe, sin ideas y sin compromiso, como si no se jugara nada y ya hubiera dado la Liga por perdida, permitieron el sonado triunfo de un Mallorca al alza que con Manzano encadena dos victorias y huye del descenso. O reacciona de inmediato, o el endeble equipo de López Caro, a diez puntos del Barça, puede afrontar dos meses y medio terribles, sin nada que hacer y en proceso de autodestrucción.

De forma incomprensible por lo mucho que había en litigio, los contendientes salieron a jugar al paso. El Madrid , muy reservón, previsible y con un fútbol al pie que ya no se lleva, no tuvo a nadie con la jerarquía suficiente en el centro del campo para hacerse con el control del duelo.

Le faltaba Guti, y ni Zidane ni Baptista se prodigaron. A Gravesen ya se le conoce. Bastante tiene con intentar tapar los huecos que dejan sus compañeros e intentar frenar su desmedido ímpetu. El danés hizo otra falta estúpida y durísima al borde del área sobre Pisculichi, al que le golpeó con los tacos en la rodilla, que pudo costar su expulsión y el 1-0 si Arango hubiera lanzado con más tino.

Los bermellones mostraban entonces demasiado miedo a un rival que parecía pensar sólo en el duelo que en diez días le enfrentará al Arsenal en Londres. Se metieron muy atrás, sin presionar mucho, e intentaron sorprender a balón parado o en alguno de los muchos errores, o distracciones, de los merengues. Así ocurrió en una falta lateral que Doni cabeceó a las nubes cuando estaba libre de marca, con cinco merengues que le miraban pero no le encimaban.

Premonición

Como el Mallorca no daba, lo normal es que el Madrid sí golpeara gracias a la calidad individual de sus jugadores. Así fue. Cuando más insulso estaba el choque, Beckham lanzó con precisión una falta y Sergio Ramos ejerció de central a la antigua usanza para cabecear lejos de Prats. Pero desde ese minuto 31 hasta el final, sólo existió el Mallorca, que mereció empatar ya antes del descanso pero Arango se topó primero con Casillas y luego con su falta de puntería, ya que lanzó fuera con Iker ya superado.

Esa acción ridiculizó el entramado defensivo de los blancos, ya que bastaron un saque con la mano de Prats y un pase de Tuni para que el venezolano se quedara completamente solo. Era una premonición de lo que ocurriría. Al comprobar que el Madrid era una calamidad, el Mallorca se vino definitivamente arriba. Y le dio la vuelta al partido con suma facilidad. Bastaron un penalti tontorrón de Sergio Ramos -que se pierde el derbi ante el Atlético por acumulación de amonestaciones- y un gran contragolpe en el que Arango ya no perdonó más.

El Madrid , ya con Salgado y Raúl sobre el campo, fue incapaz de meter una marcha más e inquietar, a excepción de un centro de Cassano que se tragó Prats y acabó en el travesaño. Después de seis victorias ligueras consecutivas, el Madrid de López Caro agravó viejos vicios e hincó la rodilla en un duelo de mucha más trascendencia de lo que quizá se pensaba.



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