El Athletic consiguió un empate dramático en el encuentro que le enfrentó ayer al Villarreal. El conjunto rojiblanco dio un paso adelante en lo que se refiere al juego colectivo y estuvo cerca de la victoria, sólo a los once metros que separan el punto de penalti de la línea de gol.
ALTERNATIVAS
El equipo tuvo un comienzo de partido ciertamente prometedor. En los primeros diez minutos fue capaz de acercarse con soltura a la portería de Viera. Pero el arreón inicial de los locales no tuvo continuidad. El Villarreal se apoderó del balón y tuvo en jaque a su rival. Con apoyos constantes, moviendo el balón con criterio, apoyándose en la velocidad de sus puntas, generando espacios, con incorporaciones de los jugadores del medio del campo, la balanza se inclinaba a favor de los pupilos de Manuel Pellegrini. Diego Forlán se convirtió en la pesadilla de la zaga rojiblanca. Sólo la falta de acierto del incisivo delantero uruguayo permitió la reacción del Athletic.
Todo cambió cuando Andoni Iraola se inventó un pase profundo que habilitó a Fran Yeste. El basauritarra dudó ante el meta rival y la ocasión se esfumó. Pero el Athletic reaccionó y fue capaz de arrinconar a su rival, jugando con tranquilidad, con profundidad, combinando con acierto y paciencia. Una nueva aparición de Iraola, secundada por Etxebe, fue el preludio del gol. Tras una excelente acción colectiva, Yeste asistió a Aduriz, que logró su primer gol en San Mamés. Sólo ha necesitado ocho partidos para convertirse en el mejor goleador del equipo, igualando a Etxeberria.
La eficaz propuesta del Athletic se tambaleó al filo del descanso. En su tercera opción ante la meta rival, Forlán encontró la colaboración defensiva para batir a Lafuente.
MONÓLOGO
Con la excepción de una magnífica ocasión de Forlán, que desbarató providencialmente el portero rojiblanco, la segunda parte del encuentro se convirtió en un monólogo atacante por parte de Athletic. Etxeberria percutía por la banda derecha, poniendo en serios aprietos a Arruabarrena. Orbaiz se convirtió en el dueño de la parcela central. El Villarreal se atrincheró en su área y apenas inquietó a los rojiblancos. Pero el dominio local sólo tenía repercusión en la infinidad de saques de esquina y faltas que no encontraron rematador. Clemente incorporó al juego a Casas tratando de buscar mayor profundidad por la banda izquierda y sólo la aparición de Dañobeitia espoleó el ataque local. El cansancio lastró a Yeste y Urzaiz, que tuvieron escasa presencia en el último tramo del partido. Una postrera ocasión de Aduriz pudo desnivelar el marcador y cuando el encuentro agonizaba el Athletic dispuso de la oportunidad más diáfana para solventar el partido. Lástima que Orbaiz no acertara con la pena máxima.