Sólo el ruido de los cámaras de fotos perturbó el minuto de silencio con el que San Mamés concluyó el homenaje a Telmo Zarra. Fueron sólo sesenta segundos, pero repletos de nostalgia y agradecimiento hacia el delantero más brillante de la historia del club rojiblanco. Era el mágico instante en el que la figura del delantero de Asua se instaló en las retinas de las cerca de 40.000 personas que ayer se dieron cita en el estadio bilbaíno.
Y es que la emoción del homenaje se apoderó de los aficionados rojiblancos. Ese minuto que puso fin al sencillo pero emotivo acto de despedida, representaba la última oportunidad de despedirse de Zarra donde a él más le hubiese gustado: en el campo de juego. Y los seguidores, conscientes de ello, se inclinaron ante su leyenda con su silencio, mostrando su más absoluto respeto.
La atronadora y eterna ovación que vino después fue sólo el resultado de la suma de emociones que acumuló la grada de San Mamés durante todo el homenaje. Desde el primer instante en el que apareció un grupo de jóvenes vestido con el uniforme antiguo del Athletic, con el número nueve a la espalda y portando una bandera con un retrato de Zarra, la grada empezó a agitarse. Mientras los niños avanzaban hacia el centro del campo y el videomarcador proyectaba unas imágenes del caballero del gol, los aficionados más sensibles empezaron a reclamar silencio a su alrededor. Después comenzó a sonar la versión lenta del himno rojiblanco y las bocas que poblaban 'La Catedral' se cerraron a cal y canto.
Desde los fondos hasta la tribuna principal, nadie se atrevió a perturbar el minuto de silencio, de despedida. Y mucho menos en el palco de autoridades, donde las dos hijas del goleador, Carmen y Elena, y sus dos nietos, que no dejaron de recibir muestras de condolencia antes y después del partido, observaban emocionados el homenaje que San Mamés brindó a Telmo. Desde allí, vieron el acto de despedida su inseparable Rafa Iriondo, Lezama, Artetxe, con los que llegó a coincidir en el Athletic, y Fidel Uriarte.
Concluido el minuto de silencio, los futbolistas también quisieron homenajear a Zarra con una victoria. Adoptaron su espíritu aguerrido y noble, pero no fue suficiente para derrotar al Villarreal. La Basílica de Begoña acogerá hoy a las 19 horas el funeral por el eterno descanso del ex-jugador, al que se espera que asistan cientos de personas.