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Lunes, 27 de febrero de 2006
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Otra oportunidad para Tammy
Una ex piloto que perdió sus piernas en Irak simboliza la oposición a la guerra de un grupo de veteranos dispuestos a emprender una carrera política
Tammy Duckworth confía en conseguir un escaño en Washington.
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El 12 de noviembre de 2004 marcó un antes y un después en la vida de Tammy Duckworth. La entonces capitán de la Guardia Nacional de Illinois, destinada en Irak para pilotar helicópteros 'Black Hawk', se puso a tiro de insurgentes armados con armas automáticas y lanzagranadas RPG durante un vuelo al norte de Bagdad. Tammy recuerda tiros, una bola de fuego y preguntarse por qué sus piernas no podían manejar los pedales de la cabina para intentar aterrizar. «Después me di cuenta de que los pedales habían desaparecido y también mis piernas».

Tras ser rescatada con vida, evacuada y operada en Alemania, además de casi un año de intensiva terapia de rehabilitación para aprender a manejarse con sus 'nuevas' piernas de titanio y su brazo derecho paralizado, Tammy se ha embarcado en una comentada carrera política con vistas a conseguir un escaño en la Cámara de Representantes federal, simbolizando toda una nueva oleada de veteranos estadounidenses opuestos a la guerra y que en los comicios del próximo noviembre aspiran a hacer carrera política en las filas del Partido Demócrata.

Dentro de lo que Tammy describe como su segunda oportunidad a los 37 años «para hacer algo», esta mujer -casada con otro militar- ha empezado a hacer campaña en las primarias de su partido para representar en Washington al sexto distrito de Illinois, que comprende una parte más o menos acomodada y conservadora del extrarradio de Chicago. Un 'status quo' político de tres décadas que la candidata Duckworth aspira a revolucionar este año pese a haber entrado tarde en la competición, ya que hasta mediados de diciembre no fue separada del servicio activo con el grado de comandante y toda clase de condecoraciones.

Primarias

Antes de enfrentarse a un rival conservador, Tammy tendrá que hacerse primero con la nominación de su partido en las primarias previstas para el 21 de marzo. Los estrategas demócratas creen que su candidatura puede ser decisiva para ganar un distrito cada vez más desencantado con el Partido Republicano. Aunque ella misma rechaza cualquier tentación de triunfalismo: «El hecho de que resultase herida 18 meses después de que Bush declararse aquello de 'misión cumplida' me da una plataforma, pero solamente eso. Si no hay sustancia en mi candidatura, caeré rápidamente».

Ayudándose de un bastón, y desafiando el legendario frío invernal de Chicago, Tammy se dedica a ese estilo electoral 'puerta a puerta' impensable en países con listas cerradas. No obstante, su evidente inexperiencia política también está generando su correspondiente dosis de reproches sobre la utilización de una heroica 'poster girl' por los demócratas en su esperanzado empeño de acabar con el actual dominio de los republicanos en ambas Cámaras del Congreso federal.

En esta llamativa batalla política, Tammy no está sola. Al menos una docena de veteranos que han servido en los múltiples teatros de operaciones abiertos por el Pentágono tras el 11-S han anunciado candidaturas al Congreso. Todos menos uno -el republicano Van Taylor en Texas- están encuadrados en las filas del Partido Demócrata.



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