El Correo Digital
Lunes, 27 de febrero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
Club Lector 10
Un aliado para tu ocio y tu bolsillo

Suscríbete al diario en papel
Disfruta de sus ventajas

Promociones
Las mejores ofertas en kiosko y tienda

Puntos de venta
Vayas donde vayas, allí estamos

Taller de prensa para escolares

Tarifas publicidad
Cómo anunciarse
PORTADA
accidente mortal en vizcaya
Mueren tres menores de Larrabetzu al salirse de la calzada el vehículo en el que viajaban
Un cuarto joven está herido grave y el conductor y copiloto sufrieron lesiones leves
EL AUTOMÓVIL quedó empotrado entre unos árboles, sobre un cauce seco. / EFE
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

La tragedia se cebó ayer con el pueblo de Larrabetzu. Tres menores de esta localidad vizcaína, de 13, 14 y 17 años, fallecieron y otro resultó herido grave al salirse de la calzada y empotrarse en unos árboles el automóvil en el que viajaban con dos amigos más. Los otros dos chicos, de 17 y 19 años, sufrieron lesiones leves, -el mayor de edad conducía el vehículo-. La proximidad del tramo de vía donde se produjo la brutal colisión con el núcleo urbano de Larrabetzu dio pie a que algunos familiares y allegados de las víctimas se desplazaran al lugar del accidente y protagonizaran escenas de intenso dolor.

El accidente ocurrió poco después de las ocho de la tarde en el barrio de Goiko Elexalde. El turismo, un 'Peugeot 309', ocupado por los seis muchachos, circulaba por la BI-273, una vía de salida de Larrabetzu. Al parecer, se dirigían a la localidad cercana de Morga, a dejar a uno de los jóvenes en su domicilio después de haber pasado la tarde juntos.

Por causas que se desconocen -a esa hora la calzada estaba mojada por las continuas lluvias que cayeron ayer- el coche se salió de la vía por la derecha, impactó contra la valla protectora de cemento y, tras avanzar varios metros, quedó empotrado entre unos árboles situados en un cauce seco, según relataron agentes de la Ertzaintza. El vehículo quedó «girado», con la parte delantera enfilada hacia la carretera.

La peor parte se la llevaron los cuatro jóvenes que viajaban en los asientos traseros del coche. Tres de ellos, Iñaki G. de 13 años, Gorka F., de 14, y Alain R., de 17, murieron en el acto. El cuarto, Patrick M., de 15 años, vecino de Morga, sufrió lesiones muy graves. El conductor, I.J L, de 18 años, y el copiloto O.D.S, de 17 años, presentaban lesiones de menor importancia.

Atrapados

Algunos de los chicos quedaron atrapados en el interior del vehículo. En pocos minutos ambulancias y equipos de los Bomberos acudieron a socorrer a las víctimas. Los equipos de rescate iniciaron una lucha contrarreloj para rescatar a los muchachos del interior del turismo. Los médicos lograron estabilizar las constantes vitales del herido más grave, pero sólo pudieron confirmar la muerte de tres de los adolescentes. Los dos heridos leves fueron evacuados al hospital de Galdakao en ambulancias de la DYA, y el de mayor gravedad al de Cruces, donde anoche permanecía ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos. «A uno de los chicos le han recuperado aquí mismo. No se movía. Los médicos estuvieron mucho tiempo con él y, de repente, ha abierto los ojos», relataba anoche un joven que presenció la escena desde el arcén de la carretera.

Un goteo de familiares y allegados de los muchachos se fue acercando al lugar del accidente a medida que pasaban los minutos. Muchos de ellos se derrumbaban al comprobar la magnitud de la tragedia. Algunos profesores del instituto de Derio, en el que estudiaban cinco de los seis chicos que viajaban en el coche, se desplazaron también a la zona donde perdieron la vida los tres chicos y trataron de consolar a las familias. El juez ordenó el levantamiento de los cadáveres pasadas ya las diez y media de la noche.

El Gobierno vasco envió un equipo de psicólogos para apoyar a las familias de los fallecidos. Los especialistas se desplazaron con la Ertzaintza hasta los domicilios de dos de las víctimas ya que sus padres aún no conocían la tragedia. «Nos ha dejado al pueblo tocado», comentaba una mujer que residía justo en frente del punto del accidente. «He oído un ruido y he salido a la calle a ver lo que ocurría. En pocos minutos han comenzado a oirse sirenas de ambulancias y bomberos. ¿Que pena! », relataba la vecina.



Vocento