La venta de un emblemático edificio logrará sanear las debilitadas arcas de la Cofradía de Pescadores en Castro. Los marineros saldarán una deuda de más de 600.000 euros después de acordar el traspaso de la antigua lonja de pescado, situada junto al Ayuntamiento. El nuevo propietario del inmueble es el ex alcalde y conocido empresario castreño Manuel Gutiérrez 'Lolín', que desembolsará 1,6 millones de euros para hacerse con una de las joyas del parque inmobiliario del municipio. Su oferta fue la más alta en la subasta organizada por la Cofradía.
Una vez consumada la venta, una mezcla de alegría y tristeza invade a los pescadores. «El tiempo se nos echaba encima. Las deudas nos ahogaban y, aunque sea doloroso, teníamos que vender el edificio», explicó un resignado Pablo Villasante, patrón mayor de la Cofradía. Encontrar un comprador no ha sido nada fácil. El precio de salida fue de 3 millones de euros, pero nadie quiso pujar. Hubo que bajar las pretensiones y entonces llegaron cuatro propuestas a la asamblea de marineros. Entre ellas, una del Ayuntamiento, que resultó ser la más baja.
Desde un primer momento, los pescadores se inclinaron por traspasar el inmueble a la Administración local. Pero cuando llegó la oferta del equipo de gobierno, no les convenció. «Si llegan a pujar, hubiera sido la mejor operación», se lamentó Villasante, que agradeció el gesto de 'Lolín'. «Dentro de las alternativas que había, era la mejor. No sólo por el dinero, sino porque dedicará la antigua lonja a una actividad relacionada con el mar», se congratuló el patrón mayor. Jesús Gutiérrez, hijo del empresario, fue el encargado de cerrar el trato con la Cofradía.
Museo Marítimo
Con tres pisos y una superficie de 650 metros cuadrados, el edificio tenía un gran atractivo para el Consistorio castreño. Nada más conocer la decisión de que era traspasada, los responsables municipales mostraron su disposición de restaurar el edificio para convertirlo en un Museo Marítimo. «Hablamos con la Cofradía e intentamos llegar a un acuerdo, pero no quisieron negociar», se quejó el alcalde, el regionalista Fernando Muguruza. «Han demostrado una actitud orgullosa y avariciosa», criticó.
Para el regidor, la subasta no era la manera más indicada de deshacerse del edificio, que nació en 1924 con el objetivo de servir de sede del antiguo Cabildo Castreño de Pesca. Según reveló Muguruza, la Corporación local hubiera llegado a pagar hasta 1,8 millones de euros si llega a existir una negociación de por medio. «Como al final prefirieron hacer una subasta, nuestra oferta fue de 1,45 millones, ya que se basó en unos informes técnicos», detalló un decepcionado alcalde, que recordó la cesión institucional «con coste cero» de la nueva lonja de pescado y la fábrica de hielo.