El alto grado de indignación que se ha generado en la sociedad tras los graves insultos racistas que recibió el pasado sábado el azulgrana Eto'o desde las gradas de La Romareda, en Zaragoza, ha provocado la reacción airada de asociaciones contra la intolerancia y la xenofobia, partidos políticos y las altas instancias deportivas del Gobierno español. El secretario de Estado para el Deporte y presidente del CSD, Jaime Lissavetzky, reclamó ayer al Comité de Competición que aplique «la mayor dureza posible» en las sanciones que imponga hoy por los graves sucesos ocurridos en Zaragoza, que estuvieron a punto de conseguir que el futbolista camerunés abandonara el terreno de juego.
El representante del Gobierno consideró que «no se debe mirar hacia otro lado» ante los «brotes racistas y xenófobos» que se producen en los campos, pero recordó que desde hace un año se está luchando para que cada vez sean menores e incluso desaparezcan.
En este sentido, señaló que hace un año se aprobó un Protocolo de Actuaciones contra el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia que fue suscrito por las federaciones de fútbol y en el que se prevén hasta 31 medidas para atajar estas actitudes, desde tres niveles: la sensibilización, la detección de los autores y el incremento de la gravedad de las sanciones.
Sobre este último punto, recordó que el protocolo abre la posibilidad de suspender un encuentro si no cesan los insultos racistas o los ataques violentos, una vez agotadas todas las vías de aviso. A este documento hay que añadirle la creación de un observatorio sobre la violencia en el fútbol.
Alta preocupación han causado los citados incidentes en el presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, quien solicitará al Gobierno que actúe de forma «enérgica» para atajar el problema del racismo en los estadios de fútbol. «Ha finalizado la etapa de los gestos y la concienciación y requerimos que el CSD plantee medidas para expulsar a los grupos racistas de los campos. Pido una acción enérgica del Gobierno contra estos grupos. Hasta ahora hemos vivido un ciclo de gestos y manifestaciones, de gestitos simbólicos, pero es la hora de pasar de las palabras a la acción», manifestó Ibarra.