La primera ronda del torneo de Linares, disputada en el palacio Clavijero de Morelia (México), concluyó el pasado domingo con el húngaro Peter Leko como líder (5 puntos de 7) y con la sorprendente mala actuación del principal favorito Vesselin Topalov, penúltimo con 2,5 puntos sobre 7. Lo cierto es que nadie esperaba una actuación tan floja del gran maestro búlgaro, que venía de compartir triunfo con Anand en Wij Ann Zee y cuyo buen estado de forma parecía fuera de toda duda. Pero así son las cosas. El rendimiento de Topalov en Morelia ha sido justo el contrario del que mostró el pasado mes de octubre en San Luis (Argentina), donde se proclamó campeón del mundo tras completar una primera ronda antológica (6,5 sobre 7).
De las tres derrotas encajadas por Topalov, cuyas posibilidades de alzarse con la cabria de plata que se entrega al vencedor de Linares se antojan ya remotas -Leko es muy sólido como para restarle 2,5 puntos de ventaja en siete partidas y Aronian, el segundo clasificado (4,5), está jugando a un gran nivel-, hay una de especial relieve para el público español: la que le propinó el sábado Paco Vallejo tras una bella pelea de seis horas. El joven gran maestro menorquín, de 23 años, hizo historia con ese triunfo. Se convirtió en el primer ajedrecista español en vencer al número 1 mundial. Ni más ni menos.
Concluída con un éxito de público sin precedentes esta primera ronda de Linares disputada en tierras mexicanas, el torneo volverá el próximo viernes a su sede habitual, el hotel Aníbal de la ciudad jienense. Quedan siete jornadas y, salvo sorpresa, el título se lo disputarán entre los tres primeros clasificados: Leko, Aronian y Svitler. Sólo les separa un punto y su capacidad para ganar está fuera de toda duda. Al final y al cabo, hablamos de los números 3, 4 y 5 del mundo. Queda, eso sí, la curiosidad de ver cómo reacciona el campeón Topalov a las banderillas que le han clavado en Morelia y cómo digiere Vallejo una victoria que debe servirle como acicate para explotar a fondo todo su talento.