Los defensores de la teoría de la conspiración en la muerte de Lady Diana -el accidente habría sido provocado por los servicios secretos para impedir el descontrol de la princesa de Gales y su posible boda con el egipcio Dodi Al Fayed- aplaudirán el nuevo hallazgo realizado por Scotland Yard. Según la investigación reabierta por el anterior jefe de este cuerpo, John Stevens, el conductor del coche accidentado trabajaba para los servicios secretos franceses. Así lo asegura, al menos, la prensa británica en algunas informaciones publicadas estos días.
El equipo de Stevens trata ahora de averiguar si Henry Paul, que murió al volante del Mercedes en el que también perdieron la vida Lady Di y Dodi Al Fayed, trabajaba esa noche para los servicios secretos franceses y si también cooperaba con los británicos. Paul, de 41 años, tenía 150.000 euros en varias cuentas corrientes, presumiblemente procedentes del pago por su trabajo de espionaje.
El dato no indica necesariamente que el choque mortal en el túnel de Pont d'Alma de París fuera provocado, y Scotland Yard no ha puesto oficialmente en duda que se tratara de un accidente, pero la nueva investigación revela que la que se realizó en su momento no fue lo suficientemente adecuada.
Las pesquisas encargadas a John Stevens, que deben dar lugar a un nuevo proceso judicial, han llegado a la conclusión de que las cámaras instaladas en el túnel debían de estar operativas la noche del accidente, pues una motorista fue multada por exceso de velocidad al ser captada por las cámaras poco antes. Hasta ahora, la versión oficial aseguraba que ese día las cámaras estaban estropeadas.
La Policía también está interrogando a las personas a las que Diana y Dodi llamaron por teléfono en el tiempo previo a su muerte. «Puede parecer increíble, pero algunas de ellas nunca fueron reclamadas antes por las autoridades para ser interrogadas», ha afirmado uno de los investigadores.
Scotland Yard también ha puesto en duda la validez de las pruebas de sangre realizadas en su momento. Según esos análisis, Henri Paul habría conducido bajo los efectos del alcohol y las drogas, pero sus padres siempre han alegado que las muestras de sangre no correspondían a su hijo.
Otros puntos aún no aclarados se refieren a la decisión de embalsamar el cuerpo de Lady Diana, algo contrario a la ley francesa y que podría haber ocultado un presunto embarazo, así como a la identidad de otro supuesto coche que habría deslumbrado al conductor del Mercedes, provocando el siniestro. El 'Daily Express' ha apuntado incluso que chófer de Diana podría haber sido cegado «intencionadamente» con rayos láser por agentes británicos en moto.
Las sospechas de que el caso es «mucho más complejo» de lo que parece, como sostiene el propio Lord Stevens, se han visto reforzadas con el reciente robo de dos ordenadores portátiles de la oficina del responsable de la investigación. Los ladrones no forzaron ninguna puerta y efectuaron «un trabajo muy profesional».