El miembro de ETA Igor Miguel Angulo Iturrate, de 32 años, antiguo integrante del 'comando Nafarroa', fue encontrado ayer ahorcado en su celda de la prisión de Cuenca donde cumplía condena. El cuerpo sin vida fue localizado por los funcionarios de la cárcel cuando efectuaban el recuento de las ocho de la mañana aún caliente, por lo que se sospecha que su fallecimiento se había producido poco antes. Según fuentes penitenciarias, el cadáver estaba colgado de una reja de la ventana con el cordón de una bota y tenía las manos sujetas por otro cordón. A su lado había una silla.
Las circunstancias en que apareció el cuerpo hicieron suponer a los responsables de la prisión que se trataba de un suicidio. Las manos atadas habrían evitado un supuesto arrepentimiento y la silla podría haber sido utilizada como patíbulo. Durante el registro de su celda los funcionarios no encontraron cartas de despedida o mensajes. Tras la localización del cadáver, dieron aviso al Juzgado, al forense y se notificó también el hecho a la familia del recluso.
Angulo Iturrate se encontraba en primer grado penitenciario y no compartía habitación con ningún otro interno en la prisión de Cuenca. Tampoco había presentado ningún problema durante su estancia en la cárcel, por lo que no estaba considerado como conflictivo, ni se le habían detectado trastornos depresivos, según fuentes oficiales. Único recluso de ETA ingresado en el centro penitenciario conquense, que tiene una población de unos 120 reos, mantenía una relación normal con el resto de los internos. El pasado sábado recibió la visita de dos amigas. Ayer por la tarde, 40 personas se concentraron en la puerta del Crematorio Municipal de Cuenca, donde guardaron diez minutos de silencio.
Un arsenal
Igor Angulo, nacido en Bilbao el 9 de marzo de 1973, se encontraba encarcelado desde el 1 de diciembre de 1996 y fue trasladado a la cárcel de Cuenca en 2001. Cumplía una condena que sumaba 34 años de cárcel -acumulados a 20 años por aplicación del Código Penal de 1995- por los delitos de pertenencia a banda armada, falsificación de documentos, tenencia ilícita de armas y depósito de explosivos.
Su vinculación con ETA se inició en 1994, cuando recogió información para el 'comando Vizcaya' sobre un vehículo de la Policía Nacional que posteriormente sufrió un atentado perpetrado por los 'liberados' de esta célula terrorista.
La Guardia Civil intentó capturarlo en su domicilio de Santurtzi en febrero de 1995, pero se había dado a la fuga. Sin embargo, el 29 de noviembre de 1996 fue arrestado por el instituto armado en Pamplona, a donde había llegado como miembro del 'comando Nafarroa' junto con Kepa Zubizarreta Balboa. Estas detenciones fueron posibles gracias a la documentación incautada al responsable de los 'comandos legales', Juan Luis Agirre Lete.
El grupo no había perpetrado todavía ningún atentado aunque en un piso de la calle Extremadura, donde se encontraba la célula, fue hallado un importante arsenal en el que había fusiles de asalto, pistolas, un lanzagranadas, granadas de carga hueca, material explosivo y otros elementos para la confección de bombas, como imanes y detonadores.
La muerte del preso de ETA provocó ayer la condena de varios colectivos, entre los que se incluyó la del sindicato LAB, que calificó el fallecimiento de «mazazo», aunque aseguró que la apuesta de la izquierda abertzale «por la paz, la democracia y los derechos de todas y para todas las personas» seguirá firme, a pesar de que la está «pagando muy cara».
Por otra parte, tres personas fueron detenidas ayer por la tarde en San Sebastián acusadas de lanzar objetos en el transcurso de unos incidentes provocados después de que la Ertzaintza impidiera una manifestación, no comunicada, en recuerdo de Angulo.