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Miércoles, 1 de marzo de 2006
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DEPORTES
TAU CERÁMICA
Escalar sin Andersen
El campeón ruso ha fichado a Van den Spiegel y ha dado más voz a Holden y Langdon para minimizar la vital baja del pívot australiano
Langdon trata de superar a un rival en un partido reciente. / EUROLIGA
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Duodécima jornada de la Liga regular. Real Madrid-CSKA. David Andersen, la piedra angular de la escuadra moscovita hace un mal gesto. Cae al suelo hecho una bola. Se retuerce. Grita de dolor. Mal asunto. Rotura de ligamentos cruzados. Seis meses de baja como mínimo. Esta mala noticia desploma las acciones de la candidatura moscovita a Praga. Los siguientes resultados, sin embargo, han reactivado la moral de este gigante del baloncesto continental.

Porque, a día de hoy, el gran quebradero de su entrenador, Ettore Messina, pasa por parchear el hueco dejado por su jugador más determinante. Andersen, con quien ya coincidió en el Kinder, era el máximo anotador y reboteador del equipo. El hombre de las decisiones. El dorsal a seguir.

Gracias a su bonanza económica -aunque este año el presupuesto ha sufrido un severo recorte-, el CSKA convenció a Tomas Van den Spiegel para venirse a Moscú. De nuevo, once fichas.

El problema, sin embargo, radica en que Andersen, por su calidad y cualidades, resulta insustituible. Messina, un as de los banquillos, ha partido de esta base antes de adoptar algún remedio.

Aparte de añadir a Van den Spiegel -un currante de 214 centímetros- en las rotaciones, el preparador del CSKA ha incrementado los minutos de Smodis. El esloveno, un 'cuatro' que apuntaba al cielo y se ha quedado en un buen jugador, ha aprovechado la oportunidad. La pasada semana, frente al Lietuvos, fue un bastión defensivo. Capturó siete rebotes y contribuyó con ocho puntitos.

Mirar al perímetro

El parche en defensa parece firme, pero queda otra duda. Andersen promediaba 14,7 tantos por encuentro. ¿Cómo sellar esa fisura en la anotación? Messina ha girado la cabeza hacia el perímetro, donde actúan sus discípulos más talentosos.

Ha concedido más voz al dúo Holden-Langdon. El primero, cuyo carné le cataloga de base, ha dejado las labores de dirección en manos de Papaloukas y se ha dedicado a tirar o penetrar con mayor profusión. ¿Resultado? Sus estadísticas personales han subido como la espuma. Ante el Lietuvos alcanzó su clímax con diecisiete puntos.

Mientras que el matador de Alaska -que estuvo en la agenda baskonista el curso pasado- también ha subido muchos enteros. Ya es el jugador que más tiempo permanece sobre el parqué en los partidos del cuadro ruso.



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