Cientos de jornaleros gritaban ayer en el exterior del Teatro Maestranza de Sevilla. Mucha cara machacada por el sol, mucha bandera verdiblanca y tricolor, mucho pantalón de pana marrón y mucha mano encallecida. Y todo porque dentro, la duquesa de Alba, la persona con más títulos nobiliarios de España, con su tez blanquecina y sus dedos delicados, recibía de un presidente 'rojo' la medalla a la Hija Predilecta de Andalucía. Casi ná.
Los obreros rurales, entre ellos el alcalde de Marinaleda armado con un megáfono, se quejaban por este reconocimiento a Cayetana Fitz-James Stuart, a quien consideran «la mayor terrateniente de España, que ni siquiera cumple el convenio del campo». Justo antes de que empezara el acto -en el que fueron distinguidos, entre otros, el cantante David Bisbal y el deportista Fermín Cacho-, la Policía cargaba contra los jornaleros para que se colocaran tras las vallas.
Mientras dentro los galardonados iban recibiendo sus medallas de manos de Manuel Chaves, fuera se recibían otras cosas. El secretario de Obreros del Campo (SOC), Diego Cañameros, aseguró que habían llegado «pacíficamente», pero que la Policía les había dado «un montón de palos sin motivo». «Incluso han pateado a gente sentada en el suelo». Luego intentó echarle filosofía a eso tan viejo de 'encima de cornudos, apaleaos': «A los jornaleros hay que pegarles, a los que reclamamos justicia social, a los que estamos en contra de premiar a terratenientes, a los que llenamos de dignidad al pueblo andaluz con nuestro trabajo...».
Alguien preguntó más tarde a la duquesa sobre la protesta de los obreros del campo. «No suelo hacer mucho caso a estas cosas», contestó. Para ella, dijo, lo más importante es el reconocimiento recibido, «porque es algo que he ganado, no heredado».