El presidente de la Junta de Andalucía reconoció ayer su malestar por la pretensión de Pasqual Maragall de revisar la aportación de Cataluña a las arcas de Hacienda ante el crecimiento que experimentan las autonomías más pobres. Chaves, presidente también del PSOE, dejó a un lado su habitual mesura y se hizo eco de la creciente distancia que se ha abierto entre la dirección federal de los socialistas y el presidente de la Generalitat.
Maragall atraviesa sus horas más bajas dentro del Partido Socialista. Cada vez son más los dirigentes socialistas que denuncian que, después de remitir a Madrid un texto inconstitucional que José Luis Rodríguez Zapatero logró encarrilar, ahora Maragall se desvincule del Estatut y no lo defienda. Sobre todo están sorprendidos después de haber «dado la cara» por un texto con el que no estaban de acuerdo y al que ahora el president resta importancia. «Nadie entiende que no lo 'venda' y cada vez más nos preguntamos qué participación va a haber en el referéndum de Cataluña si ni siquiera él defiende el texto», se lamentan.
En este contexto, el presidente del PSOE reconoció en la Cadena Ser sentir una «discordancia total» con Maragall cuando aboga por recortar la solidaridad catalana con autonomías como Extremadura o Andalucía. Fuentes del PSOE aseguraron que si se aplicaran las tesis del president se perpetuarían las diferencias entre territorios. Por ello, explicaron, Chaves expresó el hartazgo de una gran mayoría de socialistas y respondió a los últimos ataques «gratuitos» de Maragall.
«Desautorizado»
El presidente de la Gereralitat también fue ayer el objetivo de una nueva andanada de críticas del líder de CiU, Artur Mas, quien afirmó que Maragall , está «desautorizado» y cada vez «más solo» y «más aislado» en el PSC y en el Gobierno del tripartito catalán.
Según Mas, se ha llegado a esta situación porque se han «roto los cimientos» del Ejecutivo autonómica desde que Esquerra abandonó el carro estatutario y amenazó con votar en contra del texto que aprueben las Cortes. El presidente de la federación nacionalista sentenció que «éste no es el tipo de Gobierno y la figura del presidente de la Generalitat que Cataluña necesita».