ETA continuó anoche con su escalada de atentados e hizo estallar una bomba en el Instituto Social de la Marina de Mutriku, veintidós horas después de que otro artefacto hubiese explotado en el Juzgado de Paz de Mungia. El nuevo ataque provocó destrozos en el edificio, pendientes de evaluar, pero ninguna persona resultó herida.
La detonación había sido anunciada a las 20.25 horas mediante una llamada realizada en nombre de ETA al diario 'Gara' y a la DYA de Guipúzcoa. El etarra explicó que la bomba iba a estallar a las nueve de la noche en el Instituto de la Marina de Mutriku, organismo dependiente de la Administración central que se encarga de la gestión de las pensiones y otros servicios sociales de los trabajadores del mar. A diferencia de lo sucedido ayer, en el atentado del lunes en Mungia no se realizó ningún aviso y los terroristas se limitaron a colocar sobre la mochila con el explosivo un cartel con la advertencia: 'Peligro bomba'. Este escrito fue localizado por un vecino, pero el escaso tiempo concedido hizo que un ertzaina y un policía local resultaran heridos.
Cuando la Ertzaintza se dirigió anoche a la sede del Instituto de la Marina, ubicada en el puerto de Mutriku, los agentes comprobaron que no había personas en las inmediaciones y procedieron a cerrar todos los accesos. En una primera inspección descubrieron un paquete sospechoso en los bajos del edificio que acoge las dependencias de la Administración, una zona de soportales y antiguos muros de sillería. Los policías vascos no se acercaron al objeto a la espera de que llegasen los artificieros para examinar el paquete sospechoso. En el lugar, mientras tanto, ya se habían desplegado los servicios de ambulancia y de bomberos.
A las nueve en punto, tal y como había anunciado el terrorista, la bomba hizo explosión. Al cierre de esta edición los expertos policiales continuaban examinando el área en busca de evidencias. Según una primera inspección, el atentado destrozó la puerta de entrada, dos tabiques, el falso techo y el ascensor. La parte del local dañada había sido reformada recientemente y servía para acoger unos vestuarios así como depósitos de butano y de otros materiales de una cocina que se encuentra en la planta superior y que también pertenece al Instituto de la Marina. La Policía vasca continuará hoy con la búsqueda de pruebas y con el análisis de los restos para determinar qué tipo de artefacto emplearon los terroristas. Según las primeras estimaciones, el paquete podría contener alrededor de dos kilos de explosivo.
«Hartazgo»
El alcalde de Mutriku, Estanis Oxinalde, condenó el atentado a la vez que se felicitó porque no se hubieran producido heridos. Además, destacó el «hartazgo» de los vecinos y de forma gráfica subrayó que algunos de los congregados en la zona donde se produjo la acción terrorista «se están agarrando la cabeza preguntándose qué razón hay para este atentado y para ensañarse contra un edificio tan emblemático de Mutriku».