El ex consejero delegado de Gamesa Ignacio López Gandasegui lidera un grupo empresarial interesado en adquirir la división aeronáutica de la compañía, sobre la que cuelga el cartel de 'se vende' desde mediados del pasado año. El ex ejecutivo de la empresa, que abandonó su cargó a principios del pasado diciembre para ser sustituido por Guillermo Ulacia, cuenta con el respaldo de algunas entidades financieras, entre las que figura la Caja Castilla La Mancha. En ese bloque, según apuntan fuentes cercanas al proceso, puede encontrarse también La Caixa, así como una multinacional británica con intereses en diversos sectores industriales.
Con ese conglomerado compiten otras propuestas por hacerse con el control del negocio aeronáutico de la firma vasca, han señalado los mismos medios. Su composición no ha sido desvelada. Al parecer, la propuesta de López Gandasegui cuenta con el respaldo de la Administración vasca, cuyos lazos históricos con Gamesa son muy importantes. No hay que olvidar que fue la apuesta decidida del Gobierno autónomo, y la concesión de multimillonarias ayudas, la clave que permitió a la compañía comenzar a fabricar alas de avión para la brasileña Embraer. Recientemente, el Parlamento vasco aprobó una proposición en la que instaba al Ejecutivo a vigilar de cerca este proceso de venta y a hacer lo posible para que el centro de decisión de la empresa permanezca en Euskadi en el futuro.
Como ya es conocido, Gamesa ha decidido desprenderse de esta actividad debido a que exige inversiones intensivas, con unos plazos muy dilatados de recuperación, que chocan con los intereses de sus principales accionistas: el BBVA e Iberdrola. El banco y la eléctrica insisten en centrar la actividad del grupo en el campo de la energía eólica, más manejable desde el punto de vista de las necesidades de inversión y con beneficios mucho más rápidos.
Anticipar minusvalías
La empresa hizo públicos ayer mismo sus resultados correspondientes al pasado año, sobre los que ha comenzado ya a verter las consecuencias negativas que tendrá la venta de su división aeronáutica en sus estados contables. Así las cosas, la compañía ha provisionado 60 millones de euros con cargo a las cuentas de 2005 para ajustar el valor de los activos de su división aeronáutica a un teórico precio de mercado, inferior al que figura en los libros de la sociedad. Las ganancias netas se situaron en 133 millones de euros, lo que supone un retroceso del 24%. El mercado bursátil acogió esos datos con un ligero retroceso en la cotización de las acciones de la empresa -un descenso del 1,76%-, que cerraron la sesión en 14,53 euros por título.
Gamesa espera para el presente ejercicio una notable recuperación de sus resultados, en parte como consecuencia de la buena marcha del negocio eólico, que se encuentra en pleno proceso de expansión por la maduración de algunos proyectos -como es el caso de la fabricación de aerogeneradores de 2 megawatios-, y también por la segregación y venta de su actividad aeronáutica.