Mientras la Academia de Hollywood cuenta los votos para el próximo domingo, los Oscar tienen ya un claro ganador, dispuesto a pagar 1,7 millones de dólares por treinta segundos de publicidad: Coca-Cola. La compañía no ha reparado en gastos para introducir su nuevo producto, Coca-Cola Blak, que añade café a la fórmula tradicional.
En total, la empresa ha contratado tres minutos y 45 segundos de publicidad durante el segundo acontecimiento con más audiencia en Estados Unidos tras la Superbowl. El fabricante de sodas supera así en desembolso al resto de los anunciantes en la velada cinematográfica, incluida su rival Pepsi.
En esta bacanal publicitaria, es la Academia la que marca las reglas, entre ellas la de prohibir anuncios en los que participe alguna de las estrellas candidatas o que colaboran como presentadoras. Chanel se tendrá que conformar así con que la gente reconozca en Kidman a la voz de su perfume 'Número 5' mientras se pasea por la alfombra roja. Tampoco está permitida la emisión de anuncios de cine, algo irónico en una velada enteramente dedicada al séptimo arte, pero que evita así posibles conflictos de intereses.
Como cualquier norma, siempre hay excepciones. La lista de anunciantes incluye este año la nueva campaña promocional de la tarjeta de crédito American Express, que protagoniza y dirige M. Night Shyamalan, autor de 'El sexto sentido'.
Y para publicidad de cine, la que harán los actores invitados desde el escenario. Y sin pagar un centavo. Muy al contrario, todos recibirán unas cestas de agradecimiento que incluyen desde joyas hasta viajes exóticos. Un paseo por la lista de presentadores ofrece un rápido panorama por la cartelera que viene: Tom Hanks ('El código Da Vinci'), Salma Hayek ('Bandidas'), Jennifer López ('Bordertown'), Clint Eastwood ('Flags of Our Fathers')
La Academia también confesó que ha invertido una cifra récord (que prefirió no precisar) en su campaña publicitaria. El temor es que, con cinco candidatas a la mejor película cuya recaudación no supera los doscientos millones de dólares entre todas, el público esté poco interesado en seguir la ceremonia.