El Correo Digital
Jueves, 2 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
CULTURA
CRÍTICA DE MÚSICA
Arrebatadora expresividad
EMOCIÓN. La gran mezzo italiana cautiva con su canto y su gesto.
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
RECITAL DE CANTO
Intérprete: Cecilia Bartola (mezzo).

Música: Obras de Scarlatti, Caldara y Haendel.

Orquesta: Freiburger Barockorchester.

Palacio Euskalduna 28-2-06.

Publicidad

La mezzo Cecilia Bartoli cerró su gira en Bilbao, una de las cinco capitales que han tenido la fortuna de contar con la presencia de la diva. Probablemente sea la primera vez que se haya visto por estos lares, y nos imaginamos que en el resto de las capitales, a una cantante metida también en labores de dirección de orquesta al tiempo que cantaba. No en vano conoce bien a esta especializada Freiburger Barockorchester. La técnica y el arte que atesora la cantante comulgaron a la perfección con el florido y elegante estilo barroco y el virtuosismo que precisa. La Bartoli acunó al auditorio con el canto piano de los adagios haendelianos, acarició queda y suavemente la atenta atmósfera de la sala, alardeando siempre de un envidiable y amplio fiato y de una sedosa dulzura en la línea de su canto. No sabríamos si inclinarnos por esa imperceptible suavidad de su spianato y de su media voz o por el contrario, escorar nuestras alabanzas hacia la frenética articulación de la rápida y difícil coloratura. Pocas veces se ve cantar tan rápido, tan claro y con tanta limpieza el océano de notas escritas en las strettas haendelianas y que ella, con su ligera voz, salvó con tan suma facilidad y agilidad. Pero no nos olvidemos, porque verdaderamente impresiona, que una voz de tan poco cuerpo, posea la arrebatadora fuerza que emana de su sentido canto y de su contagiosa expresividad. Estuvo a gusto y cómoda en medio de la dificultad, riéndose mientras su cuerpo se movía al compás del ritmo y tanto fue así, que repitió como propina la trepidante aria con la que finalizó el concierto. Otra vez pulcra, escrupulosa en el frenetismo de las vocalizaciones. El concierto resultó una demostración de la capacidad técnica de una intérprete que une a esa técnica, una arrebatadora expresividad, exquisito gusto y una excepcional musicalidad.



Vocento