La fascinación del cigarro en los niños. El fuego, el humo y la boca, el centro superior de investigaciones de su mundo sensitivo adonde los pequeños llevan todo para probarlo, más que nada aquello que se llama caca. Pues respecto a una caca perniciosa llamada tabaco algunos científicos se han centrado en probar los efectos perversos del fumar sobre una materia tan sensible e indefensa cual es la infancia. Las madrastras, las brujas y los ogros, el chupasangres, el sacamentas, el lobo feroz y el hombre del saco o el de los caramelos pierden el halo terrorífico al lado del peligro infanticida que supone el pitillo para las criaturas expuestas a los malos humos. Parece lógico de todos modos inferir que si fumar mata a los adultos ha de ser por fuerza sumamente dañino para los más chicos pero los investigadores exhiben unos datos que casi vienen a tachar a los fumadores de temibles Herodes empecinados.
Investigadores canadienses concluyen que el tabaquismo al que se expone a los críos trae como consecuencia el verse atrapados de mayores en las garras de la nicotina. Son dos veces más numerosos fumando aquellos que pasaron la niñez entre volutas del vicio familiar, cercano y cotidiano. Además, los que se inician en la pubertad, tienen difícil remedio con el tiempo. La droga se aprovecha del río revuelto de los cambios hormonales. Por su parte, sabios norteamericanos aseguran que los peques de 2 a 6 años, educados por padres nicotinómanos son más sensibles a las marcas. Uno de cada dos pequeñajos crecido en un hogar fumador es capaz de identificar antes un Marlboro que la marca de cereales de su desayuno. Hilan más fino aún en la University College London que demuestra que los hijos de hombres con larga dependencia del tabaco tienden en mayor proporción a ser obesos aunque las hijas no se verían afectadas. No se sabe por qué. Sí sabemos a ciencia cierta que la industria tabaquera ante la bajada del consumo en América y Europa asalta los mercados emergentes de Rusia, Turquía y países del Este, donde ansían mejor calidad. Aseguran que las perspectivas comerciales nunca han sido tan buenas.