Samuel Eto'o pidió ayer «sanciones ejemplares» para acabar con el racismo y dijo que «quizá tendrían que cerrar un año el campo del Zaragoza». Tras su amago de retirada de La Romareda del pasado sábado, el camerunés dio rienda suelta a toda su verborrea para repasar el problema del racismo. «Ésta es una lucha de todos. La discriminación no existe sólo en los terrenos de juego, sino en otros muchos lugares», indicó.
El delantero del Barcelona explicó que no consumó su marcha del campo gracias a los comentarios de su entrenador. «No me arrepiento de no haberme ido. Lo que me hizo volver atrás fue cuando vino Rijkaard y me dijo que la única manera de contestar a aquella gente que me insultaba era ganando el partido. Y por ello volví a 3.000 (por hora)», afirmó.
Eto'o está muy molesto con la afición maña. «Fue casi todo el campo. ¿Hay algún problema en ser negro? Tomé esta decisión, porque se estaban metiendo con mi color. Son ridículos. Compran entradas para ver partidos en los que juegan chicos de color», recordó. Por todo ello, al camerunés le parece injusta la multa de 9.000 euros impuesta al Zaragoza. «Hay que tener mano dura, pero no con dinero. La gente puede insultar y no paga las multas. Se tienen que encontrar maneras para que la justicia ordinaria también actúe».
Granito de arena
El delanteró recordó que La Romareda es reincidente. «Creo que una vez pueden equivocarse, ¿pero dos años seguidos?», se preguntó antes de añadir que en siete años en Primera sólo le ha pasado en dos campos: «En el del Zaragoza, dos veces, y en el del Getafe». Tras agradecer el comportamiento de Esquinas Torres, criticó las declaraciones del zaragocista Óscar, que restó importancia a los insultos racistas. «Me gustaría verlo en África, en un campo en el que lo trataran así».
Eto'o defendió la igualdad entre los hombres con independencia del color de su piel. «No soy el único negro de la Liga. Hago lo que se me pasa por la cabeza. Soy un jugador de fútbol y en esta lucha debe haber gente que tiene que tomar decisiones para que nosotros no nos sintamos incómodos», apuntó. El barcelonista considera que todos deben poner su granito de arena en la lucha contra el racismo, recordando que la temporada pasada tuvo que contener a «un grupo reducido» de su afición que insultaba a su compatriota Webó. «Todos debemos dar lecciones. Este año en el Bernabéu dieron una lección y el Camp Nou también debe hacer lo mismo», enfatizó.
Mientras, la Comisión Nacional contra la Violencia recordó ayer a todos los estamentos del fútbol la necesidad de erradicar los comportamientos racistas como el registrado en La Romareda y pidió para el Zaragoza un aumento en la multa de 9.000 euros que le impuso el Comité de Competición. Antiviolencia opina que la sanción debe ser más proporcional a la responsabilidad de un club de Primera División y recuerda a los árbitros que pueden suspender los partidos si advierten conductas racistas.