Patricia Conde vuelve a recordar a aquella joven atleta que deslumbró en el año 2003 y que se coló en el podio del Nacional absoluto celebrado en Jerez de la Frontera. Nadie la había incluido entonces en las quinielas del 800 como nadie pensó el pasado domingo en Anoeta que sería la tercera mujer en cruzar la línea de meta. Entre una y otra cita quedaron un 2004 prácticamente en blanco por culpa de las lesiones y un 2005 en el que volvió a recuperar las buenas sensaciones y en el que alternó los 400 con los 800 metros, una prueba para la que parece más preparada.
«Mi guerra era entrar en la final y evitar el último puesto», admite la corredora de Ribafrecha, días después de colgarse el bronce en el Nacional 'indoor' y haber puesto punto final a la campaña en sala. «La temporada de invierno ya se ha acabado para mí», explica. Incluso esta semana se ha tomado unos días de vacaciones antes de volver a los entrenamientos y analizar con su entrenador, Marcos Moreno, «si tenemos que modificar o no los planes que teníamos de cara al verano».
Plenamente satisfecha tanto por los resultados obtenidos como «porque he pasado el invierno sin problemas. Por fin he podido entrenar bien y el trabajo se ha visto reflejado».
El temor a las lesiones es constante en una mujer que, pese a todo, nunca se da por vencida hasta que no ha pasado la línea de meta. «Soy una atleta que nunca sabe por dónde se va a lesionar. He pasado dos años un poco raros y ahora he empezado sin problemas, sin dolores. Pero bueno, creo que ya me tocaba», señala esperanzada de cara al verano, donde «seguiré haciendo 800, pero también voy a correr algún 400 como preparación». E incluso tiene pensado «hacer algún 400 vallas para salir de la monotonía», indica Conde, a la que siempre le ha gustado alternar pruebas hasta el punto de que en sus comienzos experimentó con las combinadas.
Incógnita sobre la marca
De lo que no se atreve a hablar todavía es de las marcas que podrá lograr al aire libre. «No sé aún porque depende de cómo vaya la preparación», que comenzará la próxima semana. De lo que sí es consciente es de que volver a lograr un metal en el Nacional será complicado, sobre todo, porque el oro tiene nombre, Mayte Martínez, pero cree que correr con la vallisoletana «para obtener buenas marcas es muy beneficioso. Competir con ella, que es una mujer que corre por debajo de los dos minutos, y con Esther Desviat es muy positivo para mejorar los tiempos».
Y la motivación también es diferente. Patricia Conde, que se abrazó con Martínez nada más cruzar la meta de la pista donostiarra el pasado domingo, afirma que «correr con Mayte es un lujo. Es una de las mejores atletas del mundo, la mejor de España, lo que a mí me puede ayudar a hacer marca», reitera.
Como le benefició la carrera táctica que se planteó en el Nacional de pista cubierta. «Para mí fue beneficioso cómo se desarrolló la carrera -recuerda- porque tengo un final rápido; suelo atacar a falta de 300 metros y luchar hasta el final». Y la entrega le dio resultado. «Si hay un metro menos, no sé si lo hubiera conseguido», admite pasadas las horas sufientes para «empezar a creérmelo».