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Jueves, 2 de marzo de 2006
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ECONOMÍA
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La Comisión insta a los gobiernos a no caer en el nacionalismo económico con la energía
«Europa avanza cuando caen las barreras, no cuando se levantan», dice Durao Barroso, quien promete un estricto respeto a las normas del mercado interior
José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, en su comparecencia de ayer. / AP
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El presidente de la Comisión Europea emplazó ayer a los socios comunitarios a no caer en un nacionalismo económico por los perniciosos efectos que esa actitud tendría, a su juicio, en el conjunto de la UE. José Manuel Durao Barroso irrumpió así en la polémica desatada en la Unión sobre los 'blindajes' existentes en algunos mercados energéticos a propósito de la OPA lanzada por E.on sobre Endesa, o de la fusión entre Gaz de France y Suez, propiciada por el Gobierno francés, para impedir una operación hostil de la italiana Enel.

Los desafíos a los que se enfrenta la UE no podrán superar con una «lógica nacionalista», sostuvo. Más bien al contrario: la integración económica y el estricto respeto a las reglas del juego es lo que hará más fuerte Europa. «La unión hace la fuerza, no la división. Europa avanza cuando caen las barreras, no cuando se levantan. Y la Comisión debe recordarlo», proclamó tras apelar al «sentido europeo» de los Veinticinco.

El máximo responsable del Ejecutivo comunitario hizo hincapié en que el mercado interior ha progresado gracias al Derecho. «Si cae en otra cosa, estaremos ante una situación distinta: ante una Europa gobernada por las presiones políticas de unos estados sobre otros. No me gusta lo que estoy oyendo. No es bueno para Europa», señaló en alusión a los conflictos de intereses que han puesto de manifiesto los procesos de concentración en marcha en el sector energético.

Estrategia común

Barroso dividió el debate en dos áreas: los casos concretos y los principios de base. En cuanto a los primeros, se comprometió a un análisis, «basado en la equidad y el rigor», de las operaciones que sean sometidas a la consideración de Bruselas, que en ningún caso -advirtió- podrán vulnerar la normas del mercado interior; por ejemplo, las relativas a la competencia o la circulación de capitales. En lo que respecta a los segundos, manifestó claramente que Europa, con sus «25 minimercados eléctricos», no puede hacer frente a la globalización porque incluso los mercados energéticos europeos más grandes son «demasiado pequeños» cuando se piensa a escala mundial. Por ello formuló un llamamiento: «que los políticos eludan la retórica nacionalista, pues con ella no alcanzaremos a vencer los retos del presente», y hablen en clave europea. En este sentido apuntó la importancia de contar con una estrategia común en la UE, en lugar de que los estados «se defiendan unos contra otros».

La salida a la palestra de Barroso fue secundada por el comisario de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia, quien se sumó plenamente al mensaje del presidente del Ejecutivo comunitario. La Unión atraviesa, a su juicio, «momentos delicados» por el resurgimiento de las tensiones proteccionistas, de las que la Historia guarda no pocos parajes, todos ellos muy negativos para el interés general.

Interés común

Las declaraciones de ambos responsables, en las que han reafirmado el valor absoluto y relativo del interés común frente a las intereses estrictamente nacionales, parecen estar poniendo a Europa en contradicción consigo misma. Bruselas hará público la próxima semana un 'libro verde' sobre la energía y acaba de poner en marcha un grupo consultivo de alto nivel,para estudiar el impacto de la globalización en su economía. No deja de ser llamativo que uno de los primeros cometidos de ese grupo sea estudiar la estructura de los mercados energéticos, y dar ideas para mejorar su estructura y potenciales.

La Comisión está actuando de acuerdo con un mandato emanado de la cumbre informal de Hampton Court, en la que los 25 estudiaron la problemática de la globalización y las maneras de adecuar la economía comunitaria a esa realidad. Los socios comunitarios, sin embargo, están desdiciéndose a marchas forzadas de cualquier compromiso de integración que haga peligrar sus intereses más inmediatos. Ayer, el ministro italiano de Economía, Giulio Tremonti, se entrevistó en Bruselas con el comisario del Mercado Interior, Charley McCreevy, quien se comprometió a vigilar la concentración de Gaz de France y Suez. Mientras tanto, Bruselas sigue estudiando la legalidad de las medidas adoptadas por España para frenar la OPA de E.on sobre Endesa.



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