Las autoridades militares norteamericanas informaron ayer de que planean enviar a sus países de origen a cerca de un tercio de los detenidos en la base de Guantánamo, en Cuba, que ha concitado numerosas denuncias por las violaciones de derechos humanos. Tras un estudio realizado durante 2005, la secretaría de Defensa concluyó que ya no era necesario albergar a 119 de los 500 detenidos. Otros catorce reclusos serán liberados porque ya no suponen una amenaza para Estados Unidos y tampoco son testigos válidos para la investigación sobre terrorismo.
El Gobierno estadounidense ha sido blanco de críticas en los últimos días después de que se divulgara un informe de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, que denunció abusos a los prisioneros en ese centro de detención. El organismo propugnó en un documento la clausura del centro.
Unos quinientos detenidos de la 'guerra contra el terrorismo', lanzada por Estados Unidos tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, están recluidos sin haber sido procesados en la prisión de seguridad, localizada en un aislado rincón de la base naval estadounidense en Cuba. En estos cuatro años, sólo diez presos han sido formalmente acusados como presuntos terroristas. La mayoría fueron capturados tras la guerra en Afganistán.