El País Vasco debe prepararse para afrontar un «goteo» de deslocalizaciones empresariales, que serán el punto y seguido de los casos que se están produciendo en Vizcaya. La advertencia fue realizada ayer por el diputado de Innovación y Promoción Económica, Ricardo Barainka, quien subrayó que el peligro es mayor en este territorio histórico, una circunstancia que relacionó con su pérdida de centros de decisión, superior a la del resto de Euskadi.
El responsable foral lanzó esa advertencia tras comparecer en la Comisión de Economía y Hacienda de las Juntas Generales para presentar la puesta en marcha de la Agencia de Innovación. Una iniciativa entre cuyos objetivos figura la lucha contra la huida de compañías.
Barainka (EA) dibujó un escenario futuro poco tranquilizador al respecto. Puso como ejemplos los casos de la papelera Virtisú, que trasladará pare de su producción de Zalla a Barcelona; y de Springs-España, la filial de la multinacional Leggett & Platt (L&P) en Zamudio, cuyos trabajadores ya se encuentran en Zaragoza y Jaén. El pasado febrero, la Diputación denunció que esas dos firmas, junto con Fertiberia -la antigua Sefanitro-, de Barakaldo, «tratan de encubrir un cierre sin motivaciones económicas reales» a través de su traslado fuera de Euskadi.
Centros de decisión
El diputado de Promoción Económica mantiene que ésos no serán los últimos casos. «En Vizcaya cada vez hay más centros de decisión fuera y eso nos perjudica y aumenta el riesgo de fugas de empresas», señaló. Para argumentar esa decisión, hizo referencia a grandes grupos vascos que han desplazado sus 'cuarteles generales -citó al BBVA e Iberdrola- y de otras compañías que han sido compradas, como Cementos Lemona. En ese sentido, apuntó el riesgo de fugas es menor en Guipúzcoa, ya que en ese territorio «se mantienen más centros de decisión que aquí».
A fin de evitar casos como los de L&P y Virtisú, Barainka se mostró a favor de endurecer las «condiciones y los compromisos» a las empresas a la hora de concederles ayudas. Al respecto, hizo especial hincapié en poner limitaciones en el capítulo de los terrenos, para que no puedan ser utilizado como elemento especulativo.
El diputado foral dejó claro, no obstante, que la mejor manera de luchar contra situaciones como la actual es la apuesta empresarial por la innovación para aumentar la competitividad.Ése es precisamente el objetivo que persigue la recién creada Agencia de Innovación de Vizcaya, a través de la cual se pretende que en los próximos dos años el 40% de las compañías -preferentemente 'pymes'- se conviertan en innovadoras, frente al 31% actual. Para logra ese ratio, unas 120 firmas al año deberán «avanzar por esa senda». La Agencia cuenta con un dotación económica de 11,05 millones de euros en 2006 y 6,5 millones en 2007.