El Correo Digital
Jueves, 2 de marzo de 2006
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Piqueras
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La aparición de Pedro Piqueras como conductor de las noticias de las nueve de Telecinco ha levantado muchas expectativas: un rostro conocido, inequívocamente identificado con la información, para un espacio que no logra salir del tercer puesto diario. Las primeras cifras son francamente malas, por debajo del 17%, pero el programa apunta algunas innovaciones interesantes. Hay que darle tiempo, porque la tarea que Piqueras tiene delante no es sencilla: recolocar a Telecinco en el contexto de la oferta informativa y recolocar a la información en el contexto de Telecinco.

Y el ambiente no es el mejor, porque la información, hoy, ha dejado de ser una prioridad para los canales. Los informativos de las cadenas españolas son, en general, muy insuficientes: apenas hay otros espacios -de análisis, de debate, etc.- que desarrollen el argumento de actualidad, la información queda confinada en los márgenes estrechísimos de los noticiarios, éstos tienden a privilegiar la imagen sobre el relato y el 'impacto' sobre el conocimiento y, además, duran cada vez menos, como si fueran una enojosa obligación. Añadamos, en el caso de los canales públicos, una dependencia gubernamental que espanta.

Por eso, en España, el ciudadano que quiere estar realmente informado recurre a la prensa, que proporciona la noticia a fondo, y a la radio, que proporciona continuidad y comentario. El verdadero reto de Piqueras consiste en sobreponerse a todas esas tendencias que han relegado la información a un lugar marginal en la tele. Lo cual le conducirá inevitablemente a un nuevo reto: convencer a unos directivos de televisión que empiezan a ver los informativos como un complemento subalterno de unas parrillas cada vez más centradas en el espectáculo. Piqueras tiene a su favor su trayectoria personal, que es brillante y dilatada. Pero tiene en contra la propia realidad de la tele. Osado.



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