En materia de residuos, el mejor balance es el que lleva signo negativo. En 2005 los vizcaínos generaron 666.085 toneladas de desechos, lo que supone una reducción del 1,6%; un porcentaje modesto pero que 'pesa' 11.000 toneladas y resulta significativo tras años de incrementos. Los sistemas de tratamiento han cambiado con la puesta en marcha de la incineradora, adonde va a parar casi un tercio de la bolsa de basura.
La planta de Zabalgarbi -que en 2005 vivió su primer año completo de actividad- ha reducido el uso de los vertederos. Hasta ahora, más de la mitad de los desperdicios se depositaban en las escombreras -en 2003 se llegaba al 70%- y el porcentaje ha bajado al 40%. El resto de los residuos se reparte entre la incineración y el reciclaje, que está cerca de alcanzar su «límite técnico».
El diputado de Medio Ambiente, Iosu Madariaga, destacó ayer la «espectacular» evolución de la recogida selectiva en Vizcaya. En 1994 tenía un carácter testimonial -sólo suponía el 2,8%- y ahora se sitúa en el 33%. «Ese vuelco se lo debemos sobre todo a los ciudadanos, que se han acostumbrado a separar las distintas fracciones», enfatizó. Cada vizcaíno ha reciclado cinco kilos más que el año pasado, aunque el verdadero tirón se ha registrado en los residuos industriales y comerciales. También es este sector el que más ha reducido la producción de basura.
La segunda línea
«Hemos alcanzado cifras punteras en el Estado y equiparables a la media europea», destacó Madariaga. La Diputación es consciente de que el reciclaje «está tocando techo» y en el futuro se lograrán «pequeños incrementos» porcentuales. Para avanzar en este frente se proyectan varias infraestructuras que permitirán aprovechar nuevos materiales. La más inmediata es una planta de recuperación de muebles y voluminosos que empezará a funcionar en octubre en Ortuella. Después se habilitará una de compostaje y, más adelante, otra para el reciclaje de electrodomésticos de línea blanca. Todas ellas están contempladas en el plan de residuos aprobado en diciembre, que estará en vigor hasta 2016.
El documento apuesta por continuar reduciendo el uso de los vertederos, introducir un nuevo sistema -el pretratamiento mecánico-biológico, que reduce el volumen de los desperdicios- y potenciar la incineración con la segunda línea de Zabalgarbi. La tramitación del proyecto comenzará en el segundo semestre de este año. La promotora ya dispone de la concesión del régimen especial otorgada por el Gobierno central, pero deberá realizar estudios técnicos y de impacto ambiental antes de solicitar la licencia. Se calcula que el proceso administrativo durará unos dos años y las obras treinta meses, por lo que la segunda línea será una realidad en 2010 o 2011.
Hasta entonces, probablemente, no habrá inauguración oficial de las instalaciones, según apuntó Madariaga. Zabalgarbi incinera ya las basuras de toda Vizcaya salvo Getxo -que acaba de integrarse en el sistema foral de tratamiento- y Bilbao, donde un acuerdo político con Ezker Batua lo impide. La concejala de Urbanismo, Julia Madrazo, ha afirmado además que durante su mandato no se concederán permisos para la segunda línea.
Madariaga recordó que las licencias son actos reglados y criticó «las posturas tercermundistas y medioambientalmente reaccionarias que condicionan la gestión de los residuos en algunos municipios del territorio». La incineración con valorización energética «siempre estará por delante del vertido» en las políticas integrales de tratamiento, concluyó.