El Correo Digital
Viernes, 3 de marzo de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
Muertes evitables
Tras la polémica suscitada con la entrada en vigor de la ley antitabaco, y con ánimo de apaciguar el caldeado ambiente, quiero citar una frase que acostumbro a emplear en casos semejantes: 'Los derechos de cualquier ciudadano llegan hasta donde comienzan los de los demás'. Puede que una persona fume durante toda su vida y que, por no tener una predisposición genética, no desarrolle ningún tipo de enfermedad. Sin embargo, una persona no fumadora, que tenga predisposición genética a desarrollar ciertas enfermedades, por compartir el mismo espacio contaminado puede que el humo del tabaco acabe con su vida. El derecho a fumar choca con el derecho a la salud, y por eso hay que restringir o prohibir esta práctica en lugares cerrados. El hecho de que sea una costumbre arraigada en la sociedad no la exime de su nocividad, y no por ello hay que tolerarla indefinidamente. En los automóviles hace unos años no eran obligatorios los cinturones de seguridad, ni las sillas para niños, se podía conducir con el móvil en las manos... y ahora está prohibido y se persigue. ¿Por qué? Porque todo ello provocaba muertes evitables.



Vocento