«¿Cargos por corrupción? Corrupción es la intromisión del gobierno en el funcionamiento del mercado por medio de regulaciones. Eso dijo Milton Friedman. Y ganó un condenado Premio Nobel. Si tenemos leyes en contra de ella, es precisamente para poder salirnos con la nuestra. La corrupción es nuestra protección. Hace que nos sintamos más cómodos y seguros. La corrupción es la razón por la que usted y yo estamos aquí hablando tranquilamente, y no peleándonos en la calle por un trozo de carne. La corrupción... es la razón por la que ganamos».
Los diálogos de Stephen Gaghan, el guionista de 'Traffic', en su debut como director demuestran el atrevimiento de un filme de marcado cariz político, como tantos otros en un año sorprendente en Hollywood: 'Múnich', 'Buenas noches, y buena suerte' George Clooney produce y protagoniza una (en apariencia) cinta de espionaje, que puede proporcionarle un Oscar como mejor actor, además de los otros dos a los que aspira por 'Buenas noches, y buena suerte': guionista y director.
Según Robert Baer, el ex agende de la CIA autor de la novela en que se basa la cinta, 'Syriana' es un lugar ficticio, un término utilizado para describir el rediseño de las fronteras de Oriente Medio para que se ajusten a los intereses de Estados Unidos. Gaghan habló con espías, petroleros, políticos, traficantes de armas, terroristas y miembros de la realeza para mostrar los tentáculos que unen a la industria del petróleo, la Administración Bush y el fundamentalismo islámico. Nuestro guía por tan intrincada trama es un agente de la CIA (Clooney, que ganó quince kilos para su personaje y se ocultó tras una barba), al que han ordenado asesinar al heredero de un emirato petrolero. Matt Damon interpreta al ambicioso analista que asesora al príncipe.
«¿Quiere saber lo que el mundo financiero piensa de ustedes, los musulmanes?», espeta su personaje. «Creemos que cien años atrás vivían en tiendas de campaña en el desierto, y allí es donde van a regresar de nuevo dentro de cien años».