Hace ya más de un año, durante el rodaje de 'La fiesta del Chivo', el director peruano Luis Llosa confesaba a este periódico que era muy probable que su primo y cuñado, el escritor Mario Vargas Llosa, se sintiera decepcionado con la versión cinematográfica de su novela. «Es muy difícil que un escritor se quede satisfecho con la adaptación de una de sus obras», advertía. El hecho de que la película se filmara en inglés parecía adelantar los acontecimientos. Pero el autor de 'Conversaciones en la catedral', dueño de una exquisita educación, ha sorprendido a propios y a extraños al dar el visto bueno a una cinta que incluso se presentó en el pasado festival de Berlín.
«La película es fiel en lo esencial a la novela pero tiene muchas libertades. La fidelidad tiene que ser relativa porque un director pierde la espontaneidad si se transforma en un esclavo del texto original», apunta Vargas Llosa, que en su libro lleva a cabo una asombrosa disección de la psicología del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo, que impuso desde 1930 hasta 1961 una de las más sangrientas tiranías de Latinoamérica.
'La fiesta del Chivo', que cuenta con un reparto internacional, describe, 35 años después de su marcha, el regreso de Urania (Isabella Rossellini) a Santo Domingo para visitar a su padre enfermo (Paul Freeman). Una vez alí, esta mujer, que de niña fue entregada al dictador (Tomás Milian) para su deleite sexual, empieza a recordar su relación con aquel hombre despiadado al que apodaban 'el Chivo' y al que sólo la muerte logró apartarle del poder.
«Isabella Rosellini me impresionó mucho, y no sólo porque lo hace magníficamente, sino porque llegué a sentir que así era el personaje que inventé», explica Mario Vargas Llosa. La espléndida actriz contesta entusiasmada: «Para preparar el papel sólo tuve que leer la novela varias veces. Me sorprendió que un hombre pudiese describir tan bien los sentimientos de una mujer. Mario es un genio».
Tras su paso por Hollywood, donde rodó cintas de intenciones netamente comerciales, como 'El especialista' y 'Anaconda', Luis Llosa se plantea 'La fiesta del chivo' como la oportunidad de regresar a Latinoamérica por la puerta grande. «Compré los derechos de la novela en cuanto se publicó», afirma el cineasta, para quien el mayor reto fue condensar las más de 500 páginas del texto original en apenas dos horas de cinta. «El productor, Andrés Vicente Gómez, propuso que rodáramos incluso dos películas, pero creo que al final hemos hecho una buena labor», afirma. «Luis ha trabajado esta historia durante mucho tiempo y eso se nota», valora Juan Diego Botto, que encarna a uno de los conspiradores que acabó con la vida del temible dictador.