Judi Dench ganó un Oscar como reina Isabel en 'Shakespeare in Love' y pronto repetirá el papel de jefa de 007 en 'Casino Royale'. A los 71 años, vive su mejor momento profesional -acaba de estrenar 'Orgullo y prejuicio'-, por lo que el director Stephen Frears tuvo claro que nadie mejor que ella para encarnar a Laura Henderson, un mito del teatro inglés que, en plena II Guerra Mundial, mantuvo abierto su teatro en el Soho. Su prodigiosa composición, llena de tesón, carácter y fuerza, le ha proporcionado la nominación al Oscar como mejor actriz.
La leyenda de Henderson comenzó a cimentarse en 1937, nada más enterrar a su adinerado marido. A los 69 años, Mrs. Henderson atesoraba demasiada energía para malgastarla tomando el té y jugando al bridge. Compró un viejo teatro de variedades, el Windmill, y contrató a un gerente que la animó a copiar los espectáculos del 'Moulin Rouge' parisino (Bob Hoskins). La respetable viuda fue la primera empresaria teatral del Reino Unido en sacar chicas desnudas al escenario. Burló a los censores presentándolas inmóviles, como si fueran cuadros, 'tableaux' vivientes.
«Les pregunté a las chicas originales del Windmill, hoy ancianas, por qué aceptaron desnudarse», recuerda Frears. «Una de ellas me respondió que después de varias horas en el escenario estaban tan aburridas que, simplemente, lo hacían sin pensar. No se sentían explotadas, porque se les trataba muy bien. En el Windmill bailaban chicas de toda condición social, era uno de los mejores trabajos en Londres».
'Mrs. Henderson presenta' contiene números de varietés, pero no es un musical. «La música está muy presente», matiza el autor de 'Los timadores' y 'Las amistades peligrosas'. «Leí un libro sobre Arthur Freed, que trabajó en la Metro y rodó musicales como 'El mago de Oz' y 'Cantando bajo la lluvia'. Me hizo ver cómo juntar a un montón de personas y conseguir algo coherente».
Sin renunciar al humor mordaz, el director dibuja un fresco del Londres de los años 30 y 40. Uno de los desafíos del filme fue mostrar los bombardeos de manera verista. Judi Dench odiaría «que se hubiese presentado la guerra de un modo sentimentalista, más allá de cómo fue en realidad». El actor Bob Hoskins todavía recuerda cuando sus padres le llevaban al Windmill de niño, después de la guerra. «Las familias solían ir con sus hijos y se llevaban la comida. Había 'tableaux', números cómicos No era algo sórdido».