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Viernes, 3 de marzo de 2006
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«¿Nos estamos hundiendo!»
El velero español 'Movistar', a punto de irse a pique tras sufrir una avería a 200 millas del Cabo de Hornos, en el océano austral
«¿Nos estamos hundiendo!»
LO MÁS DURO. Tripulantes gobiernan el velero entre rociones en el océano austral. / MOVISTAR
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«¿Nos estamos hundiendo! ¿Todos en pie!» La orden de Bouwe Bekking, el patrón del velero español 'Movistar', que participa en la Volvo Ocean Race, sacudió el sueño de los seis tripulantes que, derrengados, dormían en la bodega. Un chorro de agua a presión entraba por la torre donde se aloja el mecanismo de la orza basculante y anegaba el barco. Bekking ordenó arriar las velas (foque, trinqueta y mayor con un rizo) con las que estaban haciendo puntas de 25 nudos en la cresta de las olas. Navegaban en popa, con vientos de hasta 35 nudos, muy rápidos, en medio del ensordecedor ruido del agua bullente y del viento de los 55 grados Sur: los temibles 50 aullantes. Horas antes, habían batido su propio récord al navegar 540 millas en 24 horas (22,5 nudos de media). El sueño de alcanzar en segunda posición el Cabo de Hornos desaparecía bajo el agua. Ahora se trataba, simplemente, de salvar el pellejo.

Los tripulantes empezaron a apilar en cubierta los chalecos salvavidas mientras otros preparaban la balsa. Para acabar de empeorar las cosas, el agua hizo saltar la electrónica y todo el circuito eléctrico del velero. Las bombas de achique, impotentes para contener el chorro, dejaron de funcionar. «Cuando vi el interior me asusté», recordaba ayer Bekking. El patrón lanzó por radio un mensaje de socorro y pidió a los barcos de la regata que se encontraban por su popa que hicieran rumbo hacia ellos. La situación era desesperada.

Pero a la luz de las linternas, Chris, uno de los tripulantes, se zambulló en el agua (a unos 4º) y realizó un puente de emergencia para conectar directamente las bombas de achique a las baterías. Cuando parte de los 2.000 litros de agua que había embarcado el velero empezó a abandonar la bodega, los tripulantes del 'Movistar' comenzaron a respirar un poco. «Por lo menos nos ha pasado cerca de tierra y no hace dos días, cuando estábamos a 2.000 millas de ninguna parte», declaraba Xabi Fernández, uno de los marinos que se encontraban de guardia en cubierta en el momento del incidente. Ahora navegan hacia la meta volante de Cabo de Hornos a 10 nudos con idea de pasar sextos y sumar puntos. Luego pondrán rumbo al puerto argentino de Ushuaia, a donde esperan llegar esta tarde para reparar, con la ayuda del equipo 'Desafío Español ' de la Copa del América. Pese a todo, los hombres del 'Movistar' han doblado Hornos y se han ganado el derecho a lucir un pendiente de oro en la oreja izquierda y a mear por barlovento.



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