Un supuesto miembro de la organización terrorista Al-Qaida, detenido hace dos meses por las fuerzas de seguridad iraquíes, confesó haber secuestrado y degollado a 116 personas, informó ayer el portavoz del Ministerio del Interior, Raid Mafrayi. Según la televisión, Hussein Fahmi Badr, de 28 años, fue arrestado durante una operación militar que supuso el mayor golpe dado hasta el momento contra la organización dirigida en Irak por el jordano Abú Musab al-Zarqawi.
Por otra parte, el Ejército estadounidense anunció la detención de 71 presuntos miembros de la organización terrorista en varias redadas realizadas en los últimos días en el oeste iraquí. Los soldados norteamericanos arrestaron a varios insurgentes mientras fabricaban bombas que normalmente colocan los terroristas en las carreteras para atacar a las fuerzas multinacionales, y a civiles y agentes de seguridad.
Además, un depósito de armas fue encontrado en una casa tras ser bombardeada por la aviación en una operación, que según el mando norteamericano en Baggad, no produjo víctimas.
Pero las fuerzas extranjeras y locales no consiguen frenar la violencia. Al menos veintidós personas, entre civiles, policías y militares, murieron ayer en diferentes ataques.