El veterano diputado Menzies Campbell, de 64 años, se convirtió ayer en el nuevo líder del Partido Liberal-Demócrata, tercera fuerza política de Reino Unido. Tras el recuento de los votos de los afiliados del partido, Campbell, portavoz de Asuntos Exteriores, logró 29.697 sufragios, frente a los 21.628 que obtuvo el segundo clasificado, Chris Huhne, de 51 años y portavoz de Economía. En tercer lugar quedó Simon Huges, de 54 años y presidente honorario de la formación, que sólo consiguió 12.081 votos en una elecciones en las que participó el 72% de los 72.000 afiliados del partido.
La carrera hacia el liderazgo comenzó el pasado 7 de enerocuando Charles Kennedy, muy a pesar suyo, se vio obligado a presentar la dimisión después de haber admitido que tenía problemas con el alcohol. En estas últimas semanas la polémica rodeó al partido. Simon Hughes admitió en una entrevista que había mantenido relaciones homosexuales, pese a que lo había negado anteriormente. «No tengo ningún problema en decir que he tenido relaciones homosexuales y heterosexuales en el pasado», explicó.
Estas declaraciones sucedieron después de que otro aspirante a candidato, Mark Oaten, casado y con hijos, renunciara a presentarse después de que se conociera que había tenido relaciones sexuales pagadas con un hombre
El veterano político, que tendrá cerca de 70 años cuando se celebren las próximas elecciones generales, previstas para 2010, siempre ha dicho que su edad no era un problema para ponerse al frente del partido.
La guerra de Irak
Fue precisamente a propósito de la guerra de Irak cuando Campbell comenzó a sobresalir entre los liberales demócratas. El nuevo líder fue severo con Blair, a quien le recriminó en numerosas ocasiones el haber llevado al país a una «guerra ilegal», pero sin llegar a ser ofensivo: jamás le llamó mentiroso.
Abogado y diputado por North East Fife desde 1987, dicen de él que tiene las maneras elegantes y el estilo de un ministro de Asuntos Exteriores, siempre vestido de traje, muy a menudo de raya diplomática. En sus primeras declaraciones tras ser elegido, Campbell mostró su determinación a modernizar el partido, que cuenta en la actualidad con 63 diputados en la Cámara de los Comunes, y llevarlo al Gobierno, con el permiso de laboristas y conservadores