El puerto de Bilbao registra desde hace semana y media una actividad aún mayor de la que acostumbra. Los operarios del servicio de Aduanas -dependientes de la Agencia Tributaria, del Ministerio de Hacienda- se han hecho cargo de un trabajo extra: han pasado de revisar el 1% de los contenedores que llegan en barcos procedentes de África y Asia a registrar el 5%. Es decir, que se ha quintuplicado la vigilancia sobre mercancías procedentes de los dos continentes que presentan «mayores riesgos de diseminación de la gripe aviar». Este panorama se repite en todos los puertos europeos, ya que la medida ha sido tomada por la UE para minimizar la posibilidad de que éstos se conviertan en una vía abierta para el virus.
Este incremento, que puede parecer leve hablando de porcentajes tan pequeños, se transforma en un volumen importante al comprobar las cifras que esconde: en el caso del puerto de Bilbao, el año pasado entraron procedentes de África y Asia 675.000 toneladas de productos en 39.000 contenedores. Haciendo cuentas y buscando una media aproximada a la realidad, se ha pasado de registrar un contenedor diario a hacerlo con cinco, sumados a los que llegan de otras partes del mundo. Por el momento, los mismos agentes de Aduanas que se hacían cargo del 1% deben ocuparse ahora del 5%.
Inmaculada Ugartetxe, directora general de Uniport Bilbao, asociación que tiene como objetivo el desarrollo del puerto de la capital vizcaína, explica que ésta es «una medida excepcional que lleva sólo semana y media, así que habrá que esperar para ver qué dificultades se presentan, porque, aunque parezca poco, los puertos no están preparados para afrontar un registro diario de cinco contenedores más».
Así lo considera también la Asociación de Transitarios Expedidores Internacionales y Asimilados de Vizcaya (ATEIA), que en una nota a sus 46 miembros les informa de la normativa y se refiere al hallazgo en Benidorm de carne de pollo y pato sin control sanitario y sin declarar procedente de China que entró por el puerto de Valencia. En ella se pone de manifiesto que «no hay espacios ni terminales suficientes para esa cantidad de inspecciones» y que la Aduana tratará de dar «alternativas cuando estos lugares queden colapsados». Además, los puertos españoles tratarán de coordinarse para «ver las soluciones que se van dando ante el grave impacto que pueda tener entre importadores, puertos y operadores en general».
Registro en destino
A la espera de ver cómo se resuelve la situación en los puertos en próximos días, Uniport Bilbao ha propuesto que los registros puedan hacerse también en los lugares de destino, es decir, en los propios almacenes a los que los importadores llevan sus cargas. Éstos también se han visto afectados por la nueva medida de la UE, ya que cada vez que un contenedor es elegido aleatoriamente por el sistema informático de los agentes de Aduanas para ser revisado, el importador debe pagar una carga por los gastos que supone depositar el contenedor, vaciarlo, revisarlo, volverlo a llenar y precintarlo, además de los retrasos que se puedan dar.