La situación nutricional de los niños es, junto a los estudios y la educación, una de las mayores preocupaciones de los padres. Y no es para menos, porque en quince años se ha triplicado la obesidad infantil en España. Pero el 66% de las madres no saben si sus hijos están siguiendo una alimentación saludable. Así lo recoge un estudio presentado ayer por el Observatorio Idea Sana Eroski y la Fundación Dieta Mediterránea.
El escaso consumo de verduras, frutas y pescado en la población infantil es lo que más preocupa a los nutricionistas. «Muy pocos niños comen lo recomendado. En el País Vasco los adultos consumimos mucho pescado, pero eso no se refleja en los más pequeños», advierte Carmen Pérez, especialista en nutrición del Ayuntamiento de Bilbao. Entre los motivos que dificultan introducir estos alimentos en la dieta habitual de los menores figuran el estresante ritmo de vida actual y la incorporación de la mujer al mundo laboral, lo que ha generado «un vacío» en la educacuón nutricional.
¿Qué piensan y qué les preocupa a las madres? El informe trata de descubrirlo a partir de 300 encuestas en hogares españoles con hijos de cinco a trece años. «Es un problema generalizado. De hecho, nuestros niños son los que menos verduras, fruta y pescado consumen en toda Europa», indica la especialista.
Ceder para no reñir
Más de la mitad de las madres reconoce que tiene problemas para darles de comer y la mayoría no concoe las cantidades recomendables en función de criterios de salud. A partir de ahí surgen varias ideas erróneas: pensar que lo han comido en los colegios y dejar que se imponga el criterio del niño para evitar situaciones de conflicto. Además, el 57% de las madres sienten que no tienen la información adecuada.
¿Cómo abordar el problema? «Los menores aprenden de lo que ven en casa, el colegio y amigos. Y las madres tampoco consumen la cantidad adecuada de frutas y verduras», sostiene Pérez. Hay que echar mano de los trucos. Buscar una variedad de verdura que les guste, acostumbrarles a que vayan a la compra, prepararles el desayuno con fruta o llevársela cuando hacen los deberes y, sobre todo, hacer atractivos los platos mezclando sabores y colores. «Tenemos que recuperar la responsabilidad de la alimentación familiar porque los hábitos de nutrición se generan en la infancia», subrayó.