Isozaki Atea es un complejo destinado principalmente a uso residencial-tres cuartas partes de la superficie son viviendas y aparcamientos-, aunque también tendrá «una parte comercial muy importante». De momento, ya han confirmado su presencia en los locales de la parte baja de los imponentes edificios una clínica estética y «un gran centro deportivo con piscinas». Las torres de Uribitarte también han sido elegidas por varias empresas para ubicar sus respectivas sedes, así como por diferentes bufetes de abogados. La superficie destinada a oficinas superará los 1.500 metros cuadrados.
El Ayuntamiento de Bilbao también tendrá su espacio en los rascacielos firmados por Arata Isozaki, concretamente dispondrá de 5.368 metros cuadrados. Uno de los bajos municipales estará ocupado por un centro para jubilados. El Consistorio bilbaíno también es propietario del local ubicado justo debajo de la gran escalinata de 50 metros de ancho, que conectará en un futuro el Ensanche con el paseo de Uribitarte y la pasarela de Calatrava. Según parece, esta lonja podría ser utilizada como «garaje municipal».
Además de las 317 viviendas y la oferta de servicios, Isozaki Atea albergará su propio centro comercial. Distribuido en dos plantas, el complejo ocupará una superficie total de 4.000 metros cuadrados, aunque «esta zona todavía no ha salido a la venta», advirtió ayer el director gerente de la empresa promotora Ibaibide, Juan Luis Pereira.
1.000 aparcamientos
Casi tan espectacular como las propias torres es la parte subterránea del complejo, donde se ubicarán los garajes y alguno de los trasteros. De hecho, el 42% de la superficie total de los rascacielos -las torres tienen 83 metros de alto desde la ría- discurre bajo tierra. Los aparcamientos tendrán capacidad para un millar de vehículos y estarán vigilados las 24 horas del día por más de setenta cámaras con sistema de infrarrojos «para detectar cualquier movimiento sospechoso».
Dos grandes plazas de uso público -es probable que se instale una escultura de Chillida en una de ellas- completan el complejo urbanístico, uno de los proyectos inmobiliarios más ambiciosos llevados a cabo en la capital vizcaína en los últimos años. Isozaki Atea se inició en 1999 y está previsto que concluya a mediados de 2007.