Durante la IV Asamblea de Udalbide-Udalbiltza, que congregó en Durango (Vizcaya) a 650 electos de PNV y EA, Ibarretxe transmitió un mensaje de "serenidad y esperanza" a la sociedad vasca en un momento de "dificultades" y pidió a ETA que cese la violencia, porque "por este camino, no vamos a ningún lado.
En un discurso en el que abogó por un cambio en las medidas penitenciarias sin referirse a los dos presos de ETA fallecidos recientemente, Ibarretxe pidió también a las instituciones que trasladen a ETA que "no se pueden poner bombas, ni destruir batzokis (sedes del PNV), ni Casas del Pueblo o la sede de cualquier otro partido".
"No se puede hablar de paz y poner bombas al mismo tiempo", sentenció en un acto que contó con la presencia de los máximos dirigentes del PNV y de algunos de EA, pero al que no asistieron el resto de las formaciones, pese a que habían sido invitadas.
Ibarretxe reconoció que la situación política vasca vive una etapa de "dificultades", pero prometió que la sociedad va a "salir adelante" y requirió "confianza en este país". "Es muy importante que digamos que tenemos confianza y que creemos que la sociedad y las instituciones vascas estamos en nuestro sitio", afirmó.
El lehendakari recalcó que mientras PNV y EA tienen claro que "somos un país", PP y PSOE no diferencian entre Euskadi y España y, tras recordar que la Unión Europea ha aprobado una consulta sobre la autodeterminación de Montenegro, se preguntó por qué este referéndum es imposible para el pueblo vasco. Por otra parte, el presidente de Udalbide-Udalbiltza, Julián Aizmendi, reafirmó el compromiso de esta entidad por "la construcción nacional de Euskal Herria".