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Sábado, 4 de marzo de 2006
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CULTURA
EDUARD FERNÁNDEZ, ACTOR
«En mi profesión, si te crees lo que te dicen de fuera, te vuelves loco»
Encarna en el Arriaga bilbaíno el papel de Hamlet bajo las dirección de Lluís Pasqual. «La medida del teatro es humana y la del cine no»
«En mi profesión, si te crees lo que te dicen de fuera, te vuelves loco»
DUDOSO. Eduard Fernández se mete en la cabeza de Hamlet, un papel que le obsesiona . / M. BARTOLOME
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EL PERSONAJE

EL PERSONAJE
Eduard Fernández nació en Barcelona en 1964. Empezó su carrera como actor de la mano de Albert Boadella en el grupo teatral Els Joglars. Su debut en el cine fue en 1998 con 'Los lobos de Washington'. Tiene dos Goyas por sus trabajos en 'Fausto 5.0' y 'En la ciudad'. Actualmente, interpreta a Hamlet en el Teatro Arriaga.

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«Ahora podría hacer un salto mortal. No lo hago porque me haría daño, pero el cuerpo se acuerda del movimiento». Su experiencia como mimo y los cuatro años teatrales al lado de Albert Boadella en Els Joglars han otorgado al actor catalán Eduard Fernández una gran versatilidad que demuestra en todas sus películas. Dice no tener una «fórmula para currar», pero desde su debut en el cine en 1998 con 'Los lobos de Washington' no han parado de lloverle las ofertas y los reconocimientos. En su casa, «uno en el baño, otro al lado de los libros...», atesora multitud de trofeos, como el Goya al mejor actor por su papel en 'Fausto 5.0.' y otro al mejor intérprete de reparto por su trabajo 'En la ciudad'.

En la última gala de los Goya se fue con las manos vacías, pese a su candidatura por 'El Método', pero Fernández le resta importancia: «Esta vez, estaba cantado». Además, desde hace unos meses sólo puede pensar en una misma cosa: su papel de Hamlet, bajo la dirección de Lluís Pasqual en el Arriaga bilbaíno.

-¿Cómo habría reaccionado de niño si le dicen que va a interpretar a Hamlet?

-Les habría dicho: 'No, os confundís, no puedo ser yo'. Todo llega cuando tiene que ser. Antes hubiera hecho otro papel, menos profundo porque sabía menos de la vida que ahora.

-Un papel obsesivo.

-Soy un poco obsesivo en casi todos mis papeles, en sentido de trabajo. Voy de marcha con el libreto y si se me ocurre algo, a media noche, lo apunto.

-Tiene fama de mimetizarse con los personajes, ¿cuál es el método?

-No hay una fórmula para currar, ni para nada en la vida. Hay que ser honesto con lo que haces y, a partir de ahí, buscar tu historia.

-Se habla de crisis en el cine y el teatro. En cambio, usted no para.

-Estoy encantado porque tengo muchas ofertas. Me gusta el lugar en que estoy porque tengo la sensación de haber subido poco a poco.

-Con tanto trabajo, ¿le queda tiempo para el ocio?

-Entre proyecto y proyecto sí me tomo meses de no hacer nada, de estudiar guiones o estar con mi gente. Descansar es necesario para que no se convierta en rutina.

-¿Qué mejoraría del cine?

-Hay proyectos más arriesgados que se podrían hacer. Con 'Smoking room' costó mucho que lo produjera alguien. En el cine es difícil combinar la parte artística con la industrial.

-¿El teatro exige humildad a los actores?

-La humildad es un valor que te hace ser mejor actor y mejor persona porque no sé donde está la línea que separa ambas cosas. Además, te ayuda a saber el lugar que ocupas y construir el personaje desde un lugar más objetivo.

-El mundo del celuloide, sin embargo, está rodeado de 'glamour'.

-La medida del teatro es humana y la del cine no. Para el actor tiene más peligro por la cantidad de promociones, los medios y las presiones que te hacen para que tú te creas que eres Dios. En mi profesión, si te crees lo que te dicen desde fuera, te vuelves loco.

Rodeado de premios

-¿La interpretación es su forma de expresión?

-La actuación es un medio para positivar las cosas chungas que te pasan en la vida. Todo eso que me dolió tanto, aquí lo entrego.

-Es una pena no llevarse el Goya cuando se está nominado.

-Tengo dos en casa y me han nominado seis veces. No pasa nada y, esta vez, estaba muy cantado.

-Tanto premio, ¿pesa sobre la espalda?

-Ahora no. Todo lo contrario, me alegran la vida. Es el reconocimiento al trabajo que te dan los compañeros, ¿qué más quiero? Empiezo a superar la vergüenza y casi los recojo con alegría.

-Comenzó tarde en el cine, pero con éxito en su primer papel.

-Y yo creía que me iban a echar de la película. Mi paranoia llegaba al nivel de creer que cuando Javier Bardem y Mariano Barroso se juntaban a hablar era para decidir quién me decía que me fuera.



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