No empieza muy bien que digamos la carrera artística de la jovencísima actriz española María Valverde, desde que llamó la atención en 2003 con su esplendorosa interpretación en 'La flaqueza del bolchevique'. Dar el salto al cine italiano, protagonizando este bodriete, y rechazar el sugestivo papel que Julio Medem le había ofrecido en su última película, 'Caótica Ana', no me parece de recibo. En todo caso, y centrándonos en 'Melissa P.', cabe señalar que se trata de una historieta de aprendizaje sexual, la protagonizada por una ninfa adolescente, dispuesta a navegar por internet, pero también por el proceloso mar del sexo puro y duro, poniendo en ello toda la carne en el asador.
Sin embargo, la película del ignoto realizador romano Luca Guadagnino -basada en la novela autobiográfica de Melissa Panarello 'Los cien golpes'- en ningún momento logra transmitir al espectador las dudas y vacilaciones, el placer y el dolor, además de la inmersión en los abismos eróticos más íntimos y secretos, así como en las actitudes más transgresoras que el punto de partida exigía.
Porque echamos de menos el penetrante poderío y la inmensa capacidad revulsiva que, con un tema parecido, ofrecieron en su día cineastas del talento de Walerian Borowczyk ('Cuentos inmorales'), Nagisha Oshima ('El imperio de los sentidos') e incluso el propio Julio Medem ('Lucía y el sexo'). Si a todo ello añadimos la frustrante inclusión de algún que otro personaje adulto, tendremos como resultado un filme a todas luces frustrado.