Los jefes de la diplomacia de Alemania, Francia y Gran Bretaña y el negociador de Irán no pudieron ponerse de acuerdo ayer sobre el controvertido programa nuclear del país persa. Estas discrepancias contrastan con las declaraciones de un responsable iraní, quien anunció que hay un «acuerdo total» con Rusia, extremo que no fue confirmado sin embargo por Moscú.
«Teherán y Moscú llegaron a un acuerdo total sobre un paquete que incluye todas las peticiones de la comunidad internacional, de Irán y de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA)», declaró un representante iraní que exigió permanecer en anonimato, tras las entrevistas de alto nivel con los dirigentes europeos en Viena.
«El detalle de este paquete de medidas fue presentado a los europeos y esperamos que nos den una respuesta clara a esta propuesta completa», agregó la misma fuente, que aseguró que «no habrá mejor oferta que ésta».
Sin embargo, esta información, que supondría un avance importante, no fue confirmada por Rusia. El jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, se limitó a decir desde Moscú que «aún es posible» una solución pacífica del caso.
Las reuniones que mantuvieron el viernes en Viena la 'troika' europea (Alemania, Francia y Gran Bretaña) e Irán concluyeron sin que se llegara a un acuerdo para desactivar la crisis, indicaron los ministros francés y alemán de Relaciones Exteriores, Philippe Douste-Blazy y Frank-Walter Steinmeier, respectivamente.
Aunque constataron el fracaso de las negociaciones de última hora, antes de la crucial reunión de la AIEA del 6 de marzo en la que se estudiará el conflicto iraní, ambos mantuvieron abierta la puerta a nuevos contactos si Irán suspende el enriquecimiento de uranio.
«Las conversaciones fueron constructivas, pero no permitieron ningún acuerdo» y «el tiempo corre», declaró el ministro alemán a la prensa después de un encuentro de más de dos horas en la embajada alemana.
Peticiones de la AIEA
Su homólogo francés también lamentó que «Irán no esté preparado en estos momentos para responder a las peticiones de la Agencia Internacional de la ONU. Las posiciones todavía divergen entre los occidentales, que exigen que se detengan las actividades de enriquecimiento de uranio retomadas en enero por Irán, y Teherán, que reivindica su derecho a disponer de energía nuclear civil.
Los iraníes, sin embargo, mostraron su optimismo después del encuentro. «Teniendo en cuenta el ambiente de las negociaciones, las discusiones probablemente van a continuar al más alto nivel en el marco convenido», afirmó un responsable del país persa.
Douste-Blazy subrayó que las peticiones occidentales «están muy explícitas» en el informe del director general de la AIEA, Mohammed al-Baradei, «que el Consejo de Seguridad va a examinar en los próximos días».
«Desgraciadamente, no hay acuerdo para que se suspenda el enriquecimiento de uranio, ya sea en el ámbito industrial o en el ámbito de investigación y desarrollo», señaló. Para él, se trata de «un problema de confianza que no perjudica al desarrollo de Irán». «A la inversa, si Irán responde de forma positiva a las peticiones de la comunidad internacional, estaríamos dispuestos a establecer con Teherán una cooperación ambiciosa en el ámbito nuclear civil», apostilló.
Estrategia colectiva
El Consejo de Gobernadores de la AIEA se reúne a partir de mañana en Viena, con la sospecha de los occidentales de que Teherán esconde objetivos militares detrás de un programa nuclear civil. El ejecutivo de la AIEA ya informó el 4 de febrero al Consejo de Seguridad de la ONU sobre el expediente nuclear iraní, pero se ha dado tiempo hasta el encuentro antes de recomendar eventuales sanciones.
Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Sergey Lavrov, indicó ayer que las potencias mundiales no tienen un plan de acción acordado de antemano para el caso en que se decida llevar a Irán ante el Consejo de Seguridad. «No hay una estrategia colectiva discutida y acordada de lo que haremos si la cuestión llega allí», indicó Lavrov, advirtiendo de que llevar la cuestión nuclear iraní al Consejo de Seguridad podría aumentar aún más la crisis. «Un escenario reforzado es inaceptable tanto para el propio Irán como para la situación en la región», añadió.