Irán tendrá armas nucleares en cinco años a más tardar y el mundo debe empezar a hacerse a la idea desde ahora, señala un informe de expertos preparado por el Consejo de Política Extranjera y Defensa, un órgano consultivo ruso.
Teherán insiste a menudo en que no busca fabricar el arma nuclear, pese a que Estados Unidos y otros países sospechan lo contrario. La diplomacia rusa apuesta oficialmente sobre esa hipótesis al proponer enriquecer en Rusia uranio destinado a las centrales iraníes, pero las negociaciones se topan con el rechazo de Teherán a aceptar una moratoria sobre el enriquecimiento en su territorio.
«Según una minoría de expertos, esto (la fabricación de la bomba iraní) vendrá en un plazo que va de seis meses a uno o dos años. La mayoría se inclina por un plazo de algunos años, hasta cinco», señala el informe. «Sea lo que sea (...) el mundo haría mejor en empezar a acostumbrarse a partir de ahora a coexistir con un Irán potencia nuclear», aconsejan los autores del documento.
Consideran este avance negativo para la seguridad de Rusia, pero estiman que sus consecuencias «no serán catastróficas mientras el régimen iraní se mantenga estable». Teherán no utilizará el arma nuclear ni comunicará su tecnología a otros países, y todavía menos a organizaciones terroristas, opinan los expertos rusos.