El Correo Digital
Sábado, 4 de marzo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
SOCIEDAD
SOCIEDAD
Las claves de la epidemia
Tras poner contra las cuerdas a las granjas avícolas de Asia y haberse cobrado casi un centenar de víctimas en diez años, la enfermedad se instala en Europa
Las claves de la epidemia
VACUNA. Un veterinario inyecta una dosis a un pato en Francia. / AP
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

La gripe aviar sigue su avance imparable. Tras haber puesto contra las cuerdas a las explotaciones avícolas asiáticas y haberse cobrado casi un centenar de vidas, dos países europeos, Francia y Suiza, se han sumado a la lista de afectados. En el país vecino, patos y cisnes salvajes han sido encontrados muertos en las marismas del Rhône. En África, Nigeria y Níger, oponen sus escasos medios al avance del virus en sus granjas. Sólo América y Oceanía escapan, por el momento, a una enfermedad que ha provocado la muerte de 94 personas y que genera numerosas preguntas. Con la ayuda de los especialistas de Neiker (laboratorio de referencia de Euskadi para la detección de la gripe aviar y del mal de las 'vacas locas') estas líneas tratan de ofrecer algunas respuestas.

La influenza aviar -conocida popularmente como gripe aviar o gripe del pollo- fue descrita por primera vez en 1878, en Italia, y afectó a gallinas. Los virus responsables de esta enfermedad altamente contagiosa han sido identificados en todo el mundo, primordialmente como focos aislados (en Australia en 1992, 1995 y 1997, en Italia en 1997 y 1998, en los Países Bajos en 2003), aunque también se ha presentado en forma de epidemias: Pensilvania (EE UU) de 1983 a 1985, Pakistán y México en 1994 y 1995.

La enfermedad está provocada, esencialmente, por dos subvirus del tipo A (H5 y H7). Y aunque no se puede dar una fecha precisa para la aparición de H5N1, los primeros focos de la actual epidemia se sitúan en Cantón (China), en 1996. Un año después fue localizado en una granja de aves de Hong Kong, donde, por primera vez, se constató la transmisión del virus al hombre: 18 personas en estrecho contacto con las aves debieron ser tratadas, 6 murieron. Desde 2002 (y tras sufrir diversos cambios después de entrar en contacto con otros virus de la gripe), la estructura del virus H5N1 se ha estabilizado en Asia, ha 'eliminado' a otras cepas, se ha vuelto omnipresente y es el responsable de la actual epidemia.

El agente patógeno volvió a aparecer en febrero de 2003, de nuevo en Hong Kong, donde infectó a dos personas: una de ellas murió a consecuencia de la enfermedad. Entre diciembre de 2003 y enero de 2004, el virus surgió en granjas de Japón y Corea del Sur, pero sobre todo, en Vietnam, Tailandia y China. El H5N1 se ha extendido hacia el Oeste y ya ha llegado a Europa.

La actual epidemia de H5N1 ha afectado sobre todo a anátidas (patos, gansos, cisnes), gallinas y pavos. En teoría, todas las aves, domésticas o salvajes, pueden ser infectadas por el virus de la influenza. Las especies domésticas más sensibles son la gallina, el pavo y, con menos frecuencia, el faisán y la pintada. Entre las aves salvajes, las especies acuáticas son las más expuestas, ya que el virus puede permanecer en el agua (de hecho, los medios húmedos son ideales para su propagación: el virus habita en las vías respiratorias). Las aves terrestres, en principio, estarían menos expuestas. Sin embargo, los científicos han identificado en Rumanía palomas torcazas infectadas, una especie que los expertos consideran poco receptiva.

Hasta el momento, se han descrito también casos en felinos (tigres y gatos) aunque, probablemente, otras especies hayan sufrido infecciones no detectadas por no haber sido investigadas tan a fondo. El animal doméstico más receptivo a infecciones por virus de la influenza A es el cerdo y, algo menos, el caballo. Los mustélidos (como el visón y el hurón), los rumiantes, los carnívoros domésticos (perros y gatos) y, en menor grado, los pinnípedos (focas, otarios y morsas), murciélagos y cetáceos son susceptibles de padecer la gripe aviar.

Sí. La circulación más importante de los virus de la influenza aviar tiene lugar entre las anátidas migratorias. Son capaces de desplazarse a grandes distancias en grupo y han desarrollado mecanismos de resistencia que les permiten sobrevivir infectadas más tiempo e, incluso, no enfermar. La hipótesis de que las aves de criaderos industriales puedan jugar algún papel en la difusión del virus (aunque no pueden descartarse casos puntuales) no es muy sólida, dicen desde Neiker, ya que las líneas seleccionadas para producción son muy sensibles a los virus de alta patogenicidad. Es decir, fallecen antes de poder transmitir la dolencia a otras granjas. Son las personas en contacto con ellas (el virus presenta altas concentraciones en las heces) las que más fácilmente pueden transportar el virus.

Sí. Se trata de una cuestión fundamental para luchar contra la enfermedad. Dos científicos, Yi Guan y Robert Webster, publicaron el pasado mes un estudio tras realizar una encuesta virológica entre aves migratorias asiáticas. Tomaron 13.115 pruebas y detectaron 44 fuentes gripales del grupo A. Entre ellas, seis correspondían al tipo H5N1 y fueron identificadas en patos salvajes aparentemente sanos. Al tiempo, estos investigadores han podido comprobar la creciente extensión del virus entre las aves domésticas asiáticas. En un muestreo a 5.000 aves aparentemente sanas adquiridas en diferentes mercados del Sur de China, los científicos hallaron el virus de la gripe aviar en 500.

Está constatado que son las aves migratorias las transmisoras del H5N1. De hecho, algunos de los casos europeos se han detectado en animales aparentemente sanos que fueron abatidos para tomar muestras. De todas formas, el impacto sanitario de la gripe aviar en aves salvajes sería mínimo si la infección no se amplificara de forma brutal por el contagio a explotaciones y mercados de aves domésticas.

En su actual forma, el virus sólo puede transmitirse a los humanos por un contacto próximo con aves: los 93 fallecimientos registrados en diez años han tenido ese origen. La gripe es una enfermedad respiratoria que se contagia, primordialmente, por la respiración, el estornudo y los aerosoles del aparato respiratorio. Los riesgos para los humanos, subrayan desde Neiker, «son despreciables». Primero, aseguran, porque la posibilidad de coincidir en el espacio y en el tiempo con animales infectados es baja. En el caso de aves salvajes, si están sanas, huirán inmediatamente y ningún humano entrará en contacto con ellas. La excepción podrían ser los cazadores, pero ninguno de los casos humanos de gripe aviar se ha asociado al contagio por aves silvestres. Además, las dosis de virus a las que pueden verse expuestos los humanos con las migratorias es muy inferior a las que se alcanzan con aves domésticas. Los especialistas de Neiker subrayan que las cepas de influenza aviar más patógenas para las aves domésticas son las menos dañinas para el hombre.

La transmisión del virus puede establecerse por contaminación directa (por los excrementos y las secreciones respiratorias) o indirecta (por exposición a elementos como comida, agua, material o ropa contaminados). En Tailandia los científicos sospechan que se produjo una transmisión de la enfermedad en el seno de una misma familia, según un artículo publicado en 'New England Journal of Medicine'. La mayoría de los virólogos cree hoy inevitable (a corto, medio o largo plazo) una mutación del virus hasta adquirir una forma 'humanizada', altamente patógena y contagiosa.

El virus H5N1 se destruye con el calor, simplemente cocinando la carne de ave (70 grados). La mayor parte de la población no tiene contacto con aves domésticas. En teoría, al tratarse de una enfermedad respiratoria, el huevo no debería suponer riesgos. Pero, de hecho, podría ser infectado por el virus al entrar en contacto con las heces. Por ello se recomienda no consumirlos crudos y mantener las mismas medidas de cautela que con la salmonella.

Los expertos desaconsejan la vacunación generalizada, ya que no se ha detectado la presencia del virus en España y las vacunas podrían enmascararlo. Los costes, aseguran, serían muy superiores a los beneficios. Aún en el caso de que llegase la infección, en Neiker consideran que la vacunación sólo debería aplicarse en el caso de que fallasen las demás medidas. Como ejemplo, el laboratorio vasco de referencia posee un programa informático con el que de, forma instantánea, se obtendrían los datos fundamentales de las granjas y explotaciones más cercanas a un hipotético caso positivo (tanto de aves salvajes como domésticas). Este mapa permite una respuesta inmediata (confinamiento, establecimiento de áreas de seguridad, atención veterinaria) ante una crisis.

La vacuna no protege contra la enfermedad, sólo evita que las aves fallezcan, por lo que podría haber incluso mayor riesgo de difusión del virus, apuntan desde Neiker. Es improbable que en España sea necesario vacunar, ya que nunca se han dado, aseguran, epidemias graves. No obstante, la vacuna podría servir para proteger a aves de zoo y animales de compañía.

El sacrificio sería la medida ideal para prevenir la difusión del virus por su eficiencia. Se entiende como un «pequeño complemento» a la mortalidad causada por el virus y, en muchos casos, como «una medida humanitaria para evitar sufrimientos a las aves enfermas».



Vocento