El matadero de Durango podría retomar su actividad antes del verano, casi un año después de su clausura. Los once ayuntamientos que componen la sociedad pública Errealde S.L., constituida en diciembre para la reapertura del servicio, decidirán la próxima semana si asumen los gastos que conlleva la adecuación de las instalaciones a los requisitos exigidos por el Departamento de Sanidad del Gobierno vasco. Los representantes del colectivo se mostraron ayer optimistas tras conocer la inversión necesaria para hacer frente a la empresa. «Aunque no podemos desvelar la cantidad, nos parece asumible y casi seguro que acometeremos las obras para que esté en funcionamiento en dos o tres meses», adelantaron sus portavoces.
Para obtener el visto bueno de Sanidad, la sociedad pública deberá arreglar el firme de la cuadra, dependencia en la que permanece el ganado antes de su sacrificio, y someter a las instalaciones a una limpieza general. Errealde, a través de un informe, también contempla la necesidad de mejorar el área para la matanza de porcino. «Teniendo en cuenta que antes se utilizaba poco, nos estamos planteando prescindir de ella y mantener sólo las de vacuno y ovino. De esta forma, nos ahorramos un dinero y ganamos en espacio», explicaron.
Licencia de actividad
Los representantes de los ayuntamientos de Abadiño, Berriz y Otxandio confían en que Amoroto, Atxondo, Aulesti, Garai, Ispaster, Izurtza, Mallabia y Mañaria se sumen a la inversión. «No son grandes obras, más bien las mínimos imprescindibles para reanudar el servicio de forma temporal», insistieron. Además, esperan que, en el plazo de tres semanas, el Consistorio de Durango les conceda la licencia de actividad al ser el propietario del terreno, donde también se prevé la construcción de viviendas.
La sociedad Errealde espera recuperar la clientela, que ahora se ve obligada a recurrir a los mataderos de Zestoa y Oñate con el consiguiente encarecimiento de la carne. «De hecho, ya nos están pidiendo que se abra», apuntaron. En cuanto a la contratación del personal, aseguran que «lo lógico sería contar con los siete trabajadores de la anterior plantilla que aún no tienen resuelta su situación laboral, aprovechando su experiencia y su conocimiento del matadero».
Una vez que se ponga en marcha el matadero, Errealde se centrará en el estudio de viabilidad para la construcción de un nuevo centro en la comarca. «La empresa que nos lleva el proyecto nos ha instado a que busquemos el terreno, pero, en estos dos o tres meses, nos centraremos en la reapertura del actual».