Entre cincuenta y cien presuntos militantes pro talibanes han muerto en dos nuevas operaciones de las fuerzas de seguridad paquistaníes cerca de la frontera afgana, que han coincidido con la visita a Pakistán del presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
Medios paquistaníes, como la cadena de televisión GEO TV, han informado hoy de que el número total de fallecidos es de un centenar, mientras que el Gobierno de Islamabad cifra de momento las víctimas en al menos 52, aunque no descarta que aumenten considerablemente.
El ministro de Interior, Aftab Ahmed Sherpao, ha confirmado hoy que a última hora del sábado se produjeron dos enfrentamientos de fuerzas paquistaníes y presuntos simpatizantes de los talibanes en zonas remotas de la provincia de Norte Waziristan, poblada por tribus de la etnia pastún.
Sherpao ha apuntado que los militares paquistaníes utilizaron artillería y helicópteros para acabar con la revuelta en las áreas de Mir Ali y Miranshah, en unas operaciones militares que han acabado a primeras horas de hoy.
El ministro de Interior ha explicado que al menos 27 personas han muerto en Miranshah y otras 25 en Mir Ali, de las que 48 eran supuestos insurgentes y cuatro militares.
Al parecer, habitantes locales han atacado a las fuerzas de seguridad de Pakistán supuestamente como represalia por la operación militar lanzada este jueves sobre un supuesto campo de entrenamiento de Al Qaeda que causó 45 muertos, según testigos.
Medios paquistaníes han señalado que centenares de personas han huido de esas zonas fronterizas de Pakistán con Afganistán por temor a que se reproduzcan estos enfrentamientos.
Fuentes militares paquistaníes han indicado que la principal base del Ejército de Pakistán en Miranshab fue atacada ayer con cohetes, al igual que otras sedes gubernamentales y medios de comunicación como el teléfono, por lo que el área se quedó aislada. La base militar fue "atacada por todos lados" y que las fuerzas de seguridad respondieron como represalia.
El Ejército de Pakistán ha acusado al clérigo local Abdul Khaliq de provocar los enfrentamientos de este sábado al hacer llamamientos a una "Yihad" (guerra santa) contra las autoridades paquistaníes en Norte Waziristan.
Waziristán es una zona montañosa y desértica fronteriza con Afganistán poblada por varias tribus de etnia pastún en la que se sospecha que multitud de rebeldes se refugiaron tras la caída del régimen talibán afgano, a finales del 2001.
En los últimos años el Gobierno de Pakistán ha destacado a más de 70.000 soldados en esta zona para luchar contra los talibanes y sus socios de Al Qaeda que supuestamente se refugian en esa región, aunque en ocasiones es acusado de no hacer lo suficiente para acabar con esa amenaza.
Visita de Bush
Las tres últimas operaciones del Ejército de Pakistán se han producido esta semana en coincidencia con la presencia en el país de Bush, quien ayer dijo al presidente paquistaní, general Pervez Musharraf, que es preciso "hacer más" para derrotar a Al Qaeda.
El presidente Bush expresó en cualquier caso su solidaridad con el Gobierno paquistaní en su lucha contra el terrorismo y destacó en varias ocasiones, durante su gira por el Sur de Asia, que el propio Musharraf ha sufrido cuatro atentados contra su vida.
"Parte de mi misión era determinar si el presidente (Musharraf) está tan comprometido como antes para llevar a los terroristas ante la justicia y lo está", declaró Bush ayer en una rueda de prensa conjunta con el mandatario paquistaní.