El béisbol vizcaíno está de celebración. No sólo porque el San Inazio compite una temporada más en la División de Honor, sino también porque este año cumple su 50 aniversario, el de sus Bodas de Oro. La supervivencia de este club tiene un mérito añadido al desarrollar su palmarés en un deporte muy minoritario en España. No existe, ni mucho menos, la calidad de los países del Caribe de habla hispana, donde juegan tan bien o mejor que Estados Unidos, el inventor de este deporte.
En Vizcaya, el béisbol es una disciplina que fallece y resucita. Y desde hoy, vuelve a escena gracias al San Inazio, que se hará notar en el grupo B de la División de Honor. Los bilbaínos debutan ante el Irabia en Pamplona con el propósito de mantenerse en la élite. El resto de rivales serán el Rojos de Candelaria (Puerto de la Cruz), actual campeón de Liga y de Europa, el Llano de Gijón, el Amaya, también navarro, y el Viladecans catalán. En el otro grupo jugarán Santboi, Arga, Rivas Ciudad del Deporte, Barcelona, Marlins Puerto Cruz y Hércules. Los tres primeros de cada grupo se jugarán el título. Los tres últimos la salvación.
Kepa Pocero, entrenador del San Inazio desde 1993, opina que «estamos encuadrados en el grupo más potente. Aún así, trataremos de estar otra vez entre los mejores, aunque nuestro puesto natural sea del quinto al octavo». Hace un par de años, el equipo bilbaíno se clasificó para jugar competiciones europeas. En la última temporada quedó primero de grupo en la fase por la permanencia.
En El Fango
El fichaje del lanzador venezolano Beiker Graterol es la principal novedad. En este deporte puede haber hasta cinco jugadores extranjeros, aunque sólo pueden coincidir tres en el campo. «Graterol ha llegado a lo máximo en el béisbol tras jugar en las grandes ligas. Es un veterano, pero es agradable comprobar cómo hay jugadores que se atreven a cruzar el charco para enseñarnos», avanza Pocero, cuya plantilla está formada por jugadores vizcaínos, dos alaveses y dos navarros.
El polideportivo de El Fango, en Rekalde, es el lugar al que pueden acudir los aficionados a este deporte para presenciar partidos de buen nivel. Desde hoy, el San Inazio perseguirá más carreras que su rival. Durante las nueve entradas -turno de bateo y turno de defensa para cada equipo- que hay por partido, los jugadores del equipo bilbaíno tratarán de acabar siempre imponiéndose a sus rivales, porque en el béisbol no existe el empate. Si al acabar la última entrada hay una igualada, se siguen haciendo entradas adicionales hasta romper la igualdad.
Con su chaquetilla y pantalón blanco y la gorra azul, la plantilla afronta con ilusiones renovadas un año especial que culminará en septiembre con los actos del 50 aniversario. «Se piensa en el primer partido internacional de la selección vasca». Es la liga de los pitcher, catcher, bateadores, corredores y strikes. Quien desconozca sus funciones o significado, sólo tiene que pasar por El Fango y presenciar los encuentros de uno de los referentes vascos en el béisbol.