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Domingo, 5 de marzo de 2006
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ATHLETIC
Cuestión de fe
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Uno reconoce ser, en determinadas cuestiones, bastante irracional. Y a mucha honra.

Hay quienes ironizan con que organice el trabajo de forma que pueda escaparme a Bilbao y así disfrutar de las celebraciones de san Blas, santa Águeda, santo Tomás, las de los txikiteros en honor de Begoñako Andramari -últimamente con un excesivo protagonismo clerical en detrimento del que, hasta hace poco, tenía quien debe tenerlo: el txikitero-, la del lunes santo en la Palanca -que ya no es lo buñuelesca que era, ya que las cámaras de televisión han hecho desaparecer casi todo su encanto- o la fiesta patronal de cualquier pueblo o barrio.

Y si corro tan a gusto a festejar éstas y otras efemérides religiosas a pesar de mi agnosticismo, lo hago más fervorosamente cuando se trata de celebrar lo bueno que nos depara el santo 'bilbaino' por excelencia: San Mamés.

Pienso que pocas cosas hay más molestas que el dogmatismo, pero tratándose de San Mamés y su Athletic, hago una excepción a esa regla. Ahí sí que estamos ante un auténtico dogma de fe. Hay que creer, y punto.

Cómo no tener fe en un club que, en más de un siglo, nos ha regalado tantas alegrías, tantos 'milagros'. Jamás podremos olvidar esos dos viajes en la gabarra por la ría, ni la celebración de tantos triunfos. Claro que hay que tener fe en un equipo con un historial mucho más contrastado que casi todo el santoral.

Alguien tan solvente en cuestiones religiosas como don Rafael Agirre, decano de Teología de la Universidad de Deusto, llega a opinar que el Athletic «es la religión que une a todos los bilbaínos; también tiene sus momentos de apoteosis, de grandes celebraciones litúrgicas, sobre todo cuando se puede levantar la Copa. En ese momento, las emociones se disparan; realmente, es como la Resurrección». ¿Qué se puede añadir a esto?

Y, como de cuestión de fe se trata, en estos momentos de crisis también debemos mantener -muy especialmente, además- esa fidelidad a nuestro equipo.

Creo que no bajaremos a Segunda. El Athletic es uno de los tres clubs que no lo ha hecho nunca y debe seguir así. Se trata de sacar las fuerzas y el talento necesario para evitarlo. Y lo hará, sin tener que recurrir a un milagro del santo.

Por eso, y con toda la fe del mundo, ¿AUPA ATHLETIC!



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