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Domingo, 5 de marzo de 2006
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La libertad del judío que atacó la iglesia de Nazaret indigna a los cristianos de Israel
Las autoridades hebreas consideran que el radical, que ya había intentado otros dos atentados, es sólo «un hombre problemático»
La libertad del judío que atacó la iglesia de Nazaret indigna a los cristianos de Israel
Líderes de varias iglesias encabezan la manifestación contra el ataque a la basílica de Nazaret. / AP
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Los líderes políticos y religiosos árabes de Israel responsabilizaron ayer a las autoridades del ataque que el viernes sufrió la iglesia de la Anunciación, en Nazaret, y que se saldó con una treintena de personas heridas. La población católica no entiende que el autor, Haim Habibi, de 44 años, esté ya en libertad, a pesar de que que en el pasado ya intentó atentar contra otros dos lugares sagrados, la iglesia de la Natividad de Belén y el Santo Sepulcro de Jerusalén, y que además había amenazado en múltiples ocasiones con destrozar otras iglesias.

Las autoridades hebreas trataron durante todo el día de quitar hierro al problema, dando numerosas explicaciones y presentando a Habibi como «un hombre problemático» y «un enfermo mental» que atacó el templo «no por motivos nacionalistas», sino para protestar contra la persecución que, según él, sufre de las autoridades.

Cerca de 4.000 cristianos participaron en una manifestación que se celebró en Nazaret y fueron suspendidos una veintena de partidos de fútbol que se tenían que haber celebrado en el norte de Israel, donde vive la mayor parte de la población árabe, para evitar que las protestas acarrearan nuevos incidentes.

Bombonas de gas

El ataque contra la iglesia de la Anunciación tuvo lugar a última hora de la tarde del viernes, cuando numerosos feligreses se encontraban en el interior del centro de culto celebrando un oficio religioso de Cuaresma. Haim Habibi, su esposa Violette -que es cristiana-, y una hija de ambos de 20 años, entraron en el templo disfrazados de peregrinos cristianos y con un carrito de bebé cargado de petardos y pequeñas bombonas de gas, que hicieron explotar en el interior.

Las deflagraciones causaron el pánico entre los creyentes, que pensaron que se trataba de un atentado. Los que pudieron salieron de la iglesia en avalancha, mientras que otros propinaron una paliza a Habibi antes de que llegara la Policía para rescatarlo.

Los responsables religiosos católicos elaboraron un informe del incidente que ayer ya se encontraba en la mesa del Papa Benedicto XVI. El Vaticano, dijeron fuentes religiosas en Nazaret, considera que se trata de un incidente «muy grave».

El diputado árabe Taleb al-Sana instó a la ONU a que tome medidas para proteger a la población no cristiana de Israel y denunció que el «Gobierno siempre dice que los agresores judíos son inestables mentalmente». Su colega Ahmed Tibi se preguntó: «¿Por qué los radicales cuando se vuelven locos incendian una mezquita o vuelan una iglesia?».

Ismail Hanniya, candidato de Hamás a primer ministro palestino, acusó a Israel de promover el racismo. En su opinión, el ataque contra la iglesia de la Anunciación «es el resultado del odio con que se alimenta a la sociedad hebrea».



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