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Domingo, 5 de marzo de 2006
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Montenegro busca su futuro
El próximo 21 de mayo, la pequeña república balcánica acudirá a las urnas para pronunciarse en referéndum si desea independizarse de Serbia
Montenegro  busca su futuro
PARLAMENTO. El presidente montenegrino, Filip Vujanovic. / EFE
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LOS DATOS
Superficie: 13.812 km2.

Población: según el último censo, realizado en 2003, Montenegro tiene 620.145 habitantes.

Paro: los datos hacen referencia al conjunto de Serbia y Montenegro. Las últimas cifras sitúan la tasa del paro por encima del 20%.

Composición étnica: montenegrinos (267.669; 43,16%); serbios (198.414; 31,99%); bosnios (48.184; 7,77%); albaneses (47.682; 7,09%); croatas (6.811; 1,10%); gitanos (2.826; 0,46%); musulmanes (24.625; 3,97%).

Principales religiones: ortodoxos (74%); musulmanes (17,74%); católicos (4,4%).

Idioma: serbio (63,5%); montenegrino (21,53%); albanés (5,26%). Los idiomas serbio y montenegrino son prácticamente una misma lengua con variaciones mínimas.

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El pasado jueves, el Parlamento montenegrino puso en marcha la fase final de la desintegración total del Estado yugoslavo cuando aprobó, de forma unánime, la celebración de un referéndum, que se celebrará el próximo 21 de mayo, en el que los ciudadanos tendrán la posibilidad de votar a favor de la separación de Serbia.

Según la Ley del Referéndum aprobada por el Parlamento, la población del posible futuro Estado deberá responder con un 'sí' o con un 'no' a una pregunta que tiene una connotación histórica para los Balcanes: «¿Desea usted que Montenegro sea un Estado independiente con una total legitimidad internacional y legal?».

La promulgación de la legislación fue posible después de que los partidarios y enemigos de la independencia aceptaran una inédita recomendación de la Unión Europea, que puso como condición para reconocer la separación que el 50% de los 466.000 montenegrinos inscritos acudiera a las urnas y que el 55% de la población votara a favor de la independencia en la consulta.

Aunque el primer ministro de Montenegro, Milo Djukanovic, partidario de la independencia, admitió que el proceso no era democrático, finalmente aceptó la presión de Bruselas y le dijo al enviado de los Veinticinco, Miroslav Lajcak, que su país no pondría objeciones. «El acuerdo significa que si el 54,5% de los electores en Montenegro desea la independencia, tendremos que seguir unidos a Serbia y una minoría ganará a la mayoría», dijo entonces Djukanovic. «Esto no me parece correcto, pero hemos aceptado totalmente la propuesta de la Unión Europea», añadió.

Según el primer ministro, el mayor problema para Montenegro, si sigue unido a Serbia, es que sus economías no son compatibles. Y es que, las dos repúblicas utilizan monedas diferentes -el dinar en Serbia y el euro en Montenegro- y cuentan con sistemas fiscales y comerciales separados. Pero ambos países utilizan el mismo idioma y son predominantemente ortodoxos cristianos.

La Unión Europea intentó durante tres años abortar el creciente movimiento separatista con un argumento convincente: nuevas fronteras podrían poner en peligro la delicada y frágil estabilidad de los Balcanes y provocar un nuevo despertar del nacionalismo serbio. Durante años, Belgrado se opuso vigorosamente a la independencia de Montenegro por temor a perder su única salida al mar, pero también para impedir que los separatistas albaneses de Kosovo exijan las mismas condiciones con el fin de buscar la independencia en la provincia serbia.

'Solania'

Sobre las ruinas de la antigua Yugoslavia, Montenegro y Serbia formaron una nueva unión en la primavera de 2003, que fue bautizada irónicamente como 'Solania', a causa de la poca disimulada presión que ejerció Javier Solana ante los dos gobiernos para que buscaran un camino común. Pero el acuerdo impulsado por Bruselas también admitió la posibilidad de que las repúblicas podrían separarse después de un período de tres años.

La última encuesta, realizada en noviembre del año pasado, reveló que el 43% de los montenegrinos estaba a favor de la independencia, un 31% se oponía y otro 24% aún estaba indeciso. Pero Djukanovic y sus aliados creen que el voto de las minorías, bosnios, albaneses y croatas, inclinará la balanza a favor de la independencia.

Si el apoyo a favor de la segregación se impone, Montenegro será el primer nuevo país en Europa desde 1993, cuando Eslovaquia y la República Checa se separaron pacíficamente. El nacimiento del nuevo Estado convertirá automáticamente a la república que preside Filip Vujanovic otro aspirante a ingresar en la UE, donde podría convertirse en el socio más pequeño después de Luxemburgo y Malta.



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