PSOE e IU acusaron ayer a José María Aznar de mentir al asegurar que el Gobierno del PP nunca negoció con ETA y que su reunión en Suiza con interlocutores de la banda en mayo de 1999 fue sólo para comprobar si los terroristas tenían intención de rendirse. La coalición que lidera Gaspar Llamazares anunció incluso que pedirá al Ejecutivo la desclasificación «inmediata» de los documentos en poder de los servicios secretos sobre aquel encuentro.
El secretario de Organización socialista, José Blanco, calificó al antiguo líder popular de «desvergonzado» y le recordó que su Gabinete acercó a 135 presos etarras a cárceles más próximas a Euskadi durante la tregua de 1998-99, además de reconocer a ETA en los prolegómenos de aquel contacto como Movimiento de Liberación Nacional Vasco. «¿Pero qué cara tiene!», le llegó a espetar.
Su compañero Alfredo Pérez Rubalcaba se preguntó si Aznar piensa «que somos tontos» y le instó a mantener un «comportamiento de Estado», contando lo que «verdaderamente ocurrió» y reconociendo los «errores» cometidos bajo su mandato. En su opinión, la intervención del antiguo jefe del Ejecutivo ante los congresistas de su partido sólo demuestra «quién manda realmente» en las filas conservadoras. «Los dos primeros años de oposición, el PP hacía aznarismo sin Aznar, ahora hace aznarismo con Aznar», ironizó.
Por su parte, Llamazares pedirá a La Moncloa y al CNI toda la información archivada sobre la cita de 1999, sin descartar que, dado su carácter confidencial, pueda ser estudiada en la Comisión de Secretos Oficiales. Su finalidad es «reivindicar la verdad objetiva» de aquel período de la historia, del que considera a Aznar «un triste protagonista».